Google dio un giro estratégico en la carrera por la robótica avanzada al revelar un acuerdo entre DeepMind y Boston Dynamics para integrar el modelo de inteligencia artificial Gemini en robots humanoides y cuadrúpedos, con el objetivo de sacarlos del laboratorio y llevarlos a entornos industriales reales.
La apuesta apunta a resolver el principal cuello de botella de la robótica moderna: no el movimiento, sino la comprensión del entorno. Con Gemini Robotics como “cerebro”, los robots podrán reconocer objetos, analizar su forma y decidir cómo manipularlos sin depender de secuencias rígidas programadas por ingenieros.
La alianza permitirá que esta IA gobierne plataformas como Atlas, el humanoide de Boston Dynamics conocido por su agilidad, y Spot, el cuadrúpedo usado en inspecciones industriales. Según Google, el cambio clave no está en el hardware, sino en dotar a las máquinas de razonamiento contextual para adaptarse a escenarios variables.
Las primeras pruebas se realizarán en fábricas de Hyundai, empresa que controla Boston Dynamics, donde la industria automotriz ofrece un entorno ideal: procesos repetitivos pero cambiantes que requieren automatización flexible. La meta es que los robots se adapten a nuevas piezas, herramientas o disposiciones sin reprogramación constante.
Con este movimiento, Google busca que Gemini se convierta en una plataforma de inteligencia para múltiples fabricantes, al estilo de lo que Android fue para los smartphones. La compañía reconoce los riesgos de una IA que controla sistemas físicos, por lo que el despliegue será gradual y supervisado, pero el mensaje es claro: la inteligencia artificial ya no solo piensa, ahora actúa en el mundo real.