Millones de personas dejan su teléfono móvil encendido y bloqueado durante la noche creyendo que así protegen su información; sin embargo, expertos en ciberseguridad y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) advierten que esta práctica no es suficiente para evitar amenazas digitales mientras el usuario duerme.
Aunque la pantalla esté apagada, el celular continúa funcionando: mantiene conexiones activas, ejecuta procesos en segundo plano, sincroniza correos, actualiza aplicaciones y se comunica con servidores y servicios en la nube. Incluso aplicaciones que no han sido abiertas recientemente pueden seguir transmitiendo datos sin que el usuario lo perciba.
Especialistas señalan que la noche es el momento ideal para los ciberdelincuentes, ya que el dispositivo permanece encendido, conectado y sin supervisión. En ese lapso, pueden producirse fraudes, instalación de malware o spyware y accesos no autorizados a información sensible almacenada en el equipo.
Durante la madrugada, el móvil puede enviar identificadores como IMEI, número de serie y datos de funcionamiento del sistema, además de respaldos automáticos, mensajes y archivos. Incluso con el GPS desactivado, es posible estimar la ubicación del usuario mediante redes WiFi, torres de telefonía y conexiones Bluetooth, permitiendo reconstruir rutinas y patrones de uso.
Frente a este escenario, la NSA recomienda apagar completamente el celular de forma periódica, ya que esta acción corta la energía, vacía la memoria RAM y detiene procesos activos donde suelen operar amenazas invisibles. Aunque no elimina malware instalado, combinar el bloqueo del equipo con el apagado regular reduce significativamente el riesgo y limita el margen de acción de los ciberdelincuentes.