El Abierto de Australia vivió este martes una jornada de alta tensión climática al registrar temperaturas que superaron los 40 grados en Melbourne y activar por segunda vez en el torneo el máximo nivel del protocolo de estrés térmico, lo que llevó a suspender partidos al aire libre y a cerrar los techos de las principales canchas para continuar solo bajo cubierta.
Los organizadores del Grand Slam iniciaron las medidas de protección después de que la “Heat Stress Scale” alcanzara el nivel 5, el más alto de la escala que mide riesgo por calor, obligando a detener encuentros en canchas secundarias y concentrar el juego bajo techo en estadios como la Rod Laver Arena y Margaret Court Arena.
Según los pronósticos meteorológicos, las temperaturas en Melbourne podrían alcanzar hasta 45 grados centígrados, un nivel que no se veía desde hace años y que ha generado preocupación tanto en jugadores como en el público.
Entre los jugadores, la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, logró completar su partido de cuartos de final antes de que el protocolo fuera activado, aunque reconoció la dureza de las condiciones.
Por otro lado, en jornadas anteriores, figuras como Jannik Sinner lidiaron con calambres y temperaturas extremas antes de que los techos se cerraran para aliviar el ambiente de juego.
La ola de calor no solo ha alterado la programación deportiva, sino que también ha influido en la presencia de aficionados en Melbourne Park, con una asistencia considerablemente menor de lo habitual y recomendaciones constantes de hidratación y protección solar para quienes asisten al torneo.