La hipertensión arterial se ha consolidado como uno de los principales problemas de salud pública a nivel global debido a su avance silencioso y sostenido. En Argentina, el 35 % de los adultos vive con esta condición y se estima que el 40 % desconoce su diagnóstico, según la Encuesta Nacional de Factores de Riesgo. Solo en 2023, las enfermedades cardiovasculares causaron 99 454 muertes, de las cuales cerca de un tercio podrían haberse evitado con prevención y control oportuno.
La situación no es distinta en Europa. En el Reino Unido, uno de cada cuatro adultos tiene hipertensión diagnosticada y cerca del 10 % la padece sin saberlo, de acuerdo con el informe A Nation Under Pressure. Una encuesta del NHS reveló que más de la mitad de los adultos en riesgo posterga los controles de presión por priorizar otras actividades, lo que retrasa la detección y permite que el daño avance sin señales evidentes.
Especialistas advierten que la hipertensión deteriora progresivamente las arterias y aumenta el riesgo de accidente cerebrovascular, infarto, enfermedad renal y daño ocular. “Pensamos que no nos va a pasar a nosotros; no lo sentimos, no lo vemos”, explicó la cardióloga Teresa Castiello, quien alertó que cuando se detecta la enfermedad, muchas veces el daño orgánico ya está instalado. Estudios recientes confirman que este “asesino silencioso” actúa durante años antes de manifestarse clínicamente.
El problema también alcanza a niños y jóvenes. Un estudio publicado en The Lancet Child & Adolescent Health mostró que la hipertensión en menores de 19 años casi se duplicó entre 2000 y 2020. Expertos vinculan este aumento al sobrepeso y a hábitos sedentarios, y alertan que hasta el 90 % de las derivaciones clínicas por presión alta corresponden hoy a personas menores de 40 años.
El control regular de la presión arterial y los cambios en el estilo de vida son claves para prevenir complicaciones. Caminar a diario, realizar ejercicio físico sostenido, reducir el consumo de sal y aumentar la ingesta de frutas y verduras ricas en potasio contribuyen a mantener valores saludables. Cuando estas medidas no son suficientes, el tratamiento farmacológico resulta necesario. Los especialistas coinciden en que detectar a tiempo la hipertensión puede marcar la diferencia entre una vida saludable y consecuencias irreversibles.