Cada vez más personas incorporan la ducha fría a su rutina diaria, impulsadas por deportistas profesionales y recomendaciones médicas. Esta práctica, antes minoritaria, ha ganado alcance global gracias a estudios difundidos por la BBC y especialistas de la Mayo Clinic, que señalan beneficios como la mejora del estado de ánimo, la activación de la circulación, la recuperación muscular y una mayor tolerancia al estrés, aunque advierten que la investigación científica aún está en desarrollo.
En el ámbito deportivo, expertos de Mayo Clinic indican que el agua fría reduce la inflamación tras el ejercicio y acelera la recuperación muscular, mientras que la BBC resalta su utilidad para aliviar dolores y disminuir la hinchazón por lesiones leves. En paralelo, especialistas citados por Sportlife explican que la exposición al frío provoca una contracción rápida de los vasos sanguíneos, elevando el ritmo cardíaco y optimizando el transporte de oxígeno y nutrientes a los tejidos.
Respecto al sistema inmunológico, investigaciones mencionadas por la BBC y Sportlife sugieren que quienes se duchan con agua fría de forma habitual presentan mayor resistencia a infecciones respiratorias y menos días de enfermedad. En ese sentido, el profesor Mike Tipton, de la Universidad de Portsmouth, afirmó que los estudios realizados muestran una función inmunológica mejorada en personas expuestas regularmente al frío, incluso más allá de quienes practican natación en aguas abiertas.
El impacto también se extiende al bienestar mental y la productividad. Según la BBC y Mayo Clinic, el frío estimula la liberación de endorfinas y noradrenalina, generando mayor energía, mejor humor y reducción de la ansiedad. Este efecto, asociado a una disminución del cortisol, puede resultar útil antes de entrenamientos o jornadas laborales exigentes, además de favorecer la concentración en las primeras horas del día.
No obstante, los especialistas recomiendan moderación. La evidencia apunta a beneficios con exposiciones breves, de 30 a 90 segundos, y advierte que una duración excesiva puede provocar hipotermia. Tipton sugiere comenzar con periodos cortos al final de la ducha y avanzar de forma progresiva, mientras que Mayo Clinic recalca que personas con afecciones cardiovasculares o tratamientos médicos deben consultar previamente a un profesional antes de adoptar este hábito.