El asesinato de Alex Jeffrey Pretti y Renée Nicole Good a manos de agentes federales de inmigración en Minneapolis ha generado una fuerte reacción pública y política que afecta la imagen del presidente Donald Trump, especialmente en contextos electorales y de políticas migratorias.
Las muertes de dos ciudadanos estadounidenses durante Operación Metro Surge, la mayor ofensiva de ICE en décadas, han desencadenado protestas, cuestionamientos bipartidistas e incluso retrocesos en la estrategia federal.
El pasado fin de semana, Alex Pretti, un enfermero de 37 años y ciudadano estadounidense, fue abatido por agentes federales en Minneapolis.
Según el Departamento de Seguridad Nacional, la acción fue en defensa propia, aunque videos de testigos muestran que Pretti sólo portaba un teléfono antes de ser disparado por agentes que lo habían inmovilizado.
Esta muerte se suma a la de Renée Good, una mujer de la misma edad abatida por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) a principios de enero, lo que ha provocado protestas multitudinarias en la ciudad y en varias ciudades de EE. UU.
Ante este escenario, Marco Avilés, periodista peruano radicado en Estados Unidos, sostiene que la administración Trump ha tenido que ajustar su enfoque.
“El gobierno intentó culpar al manifestante, pero luego los videos que la gente ha grabado han mostrado que en verdad los agentes han tenido la responsabilidad”, afirmó, señalando que la Casa Blanca ha anunciado cambios en la dirección de ICE y ha buscado dialogar con el gobernador de Minnesota para contener la crisis social.
Diversos líderes y encuestas recientes también reflejan un impacto político más amplio. Un sondeo de YouGov muestra que el apoyo para abolir ICE ha crecido significativamente incluso entre votantes tradicionales republicanos, lo cual expertos interpretan como un síntoma de que el público percibe estas muertes como consecuencia de una política excesiva y mal gestionada
“Esto está como encajando este golpe en su popularidad”, agregó Avilés sobre las repercusiones para la popularidad del presidente.
Finalmente, analistas políticos advierten que esta crisis podría influir en la campaña electoral de medio término, ya que figuras del propio Partido Republicano han pedido investigaciones más profundas y transparencia sobre los incidentes.
Con protestas aún en curso y ciudadanos pidiendo rendición de cuentas, la administración Trump enfrenta ahora el desafío de equilibrar su postura de mano dura con la creciente desaprobación de sus tácticas migratorias.