El futuro de la atención sanitaria en los países con menor desarrollo económico podría cambiar de forma radical con la incorporación de la inteligencia artificial (IA). Así lo planteó Bill Gates en su blog personal, donde advirtió que la falta estructural de médicos y personal de salud en regiones como el África subsahariana es una barrera casi imposible de superar por medios tradicionales.
Gates describió un panorama crítico al señalar que el África subsahariana enfrenta un déficit cercano a los seis millones de trabajadores sanitarios, una brecha que, según indicó, no puede cerrarse ni siquiera con programas agresivos de contratación y formación. Esta carencia obliga al personal existente a atender a numerosos pacientes sin apoyo administrativo suficiente, sin tecnología moderna y sin guías clínicas actualizadas.
El impacto de esta precariedad se refleja en cifras alarmantes. De acuerdo con Gates, la Organización Mundial de la Salud estima que la atención médica de baja calidad contribuye a entre seis y ocho millones de muertes anuales en países de ingresos bajos y medios, a lo que se suman millones de fallecimientos por falta total de acceso a servicios sanitarios.
Frente a este escenario, la inteligencia artificial aparece como una alternativa capaz de ampliar el alcance y la calidad de la atención. Gates citó el caso de Ruanda, donde existe apenas un profesional de salud por cada mil habitantes, y destacó la creación de un Centro de Inteligencia Sanitaria basado en IA en Kigali, destinado a optimizar el uso de los escasos recursos disponibles.
El filántropo coincidió con las autoridades ruandesas en que la IA podría marcar un hito histórico en la medicina, comparable al impacto de las vacunas y los antibióticos. Además, subrayó que esta tecnología también ya beneficia a países desarrollados al aliviar la carga administrativa de los médicos, permitiéndoles dedicar más tiempo al trato directo con los pacientes y anticipando una transformación global en la forma de brindar atención médica.