La llamada “Generación WiFi” agrupa a niños y adolescentes que han crecido con acceso permanente a Internet y dispositivos móviles, una realidad que condiciona rutinas, relaciones sociales y decisiones familiares. Investigaciones recientes de Girl Scouts of the USA y de la Asociación Española de Pediatría (AEP) advierten que este fenómeno plantea riesgos para el desarrollo físico, emocional y social de los menores.
Un estudio de Girl Scouts of the USA, realizado entre mil niñas de cinco a trece años, reveló que el 41 % prefiere no salir de vacaciones si el destino no cuenta con conexión a Internet. Además, el 56 % utiliza la red para combatir el aburrimiento y el 46 % siente presión por mantener una presencia constante en redes sociales, lo que confirma que la conectividad se ha convertido en una necesidad cotidiana.
El temor a quedar fuera de la vida digital —conocido como FOMO— aparece a edades cada vez más tempranas. Más del 50 % de las niñas entre once y trece años teme perder contacto con sus amistades si no permanece conectada, una preocupación que también alcanza a menores de ocho a diez años e incluso a niños de cinco a siete años, evidenciando una dependencia creciente de la validación online.
Los estudios también apuntan al rol de los adultos en estos hábitos. Según Girl Scouts of the USA, el 52 % de las niñas señala que le cuesta captar la atención de sus padres porque estos están pendientes del teléfono, porcentaje que sube al 64 % entre niñas de ocho a diez años. Especialistas advierten que la falta de límites y el ejemplo adulto refuerzan el uso problemático de la tecnología dentro del hogar.
Por su parte, la AEP documentó que el 94.8 % de los adolescentes dispone de un móvil con Internet y que casi la mitad pasa más de cinco horas diarias conectado los fines de semana. El uso excesivo de pantallas se asocia a problemas de sueño, obesidad, fatiga visual y dificultades de atención, por lo que los pediatras recomiendan limitar el tiempo frente a dispositivos según la edad y priorizar actividades físicas, familiares y sin pantallas como eje para un desarrollo saludable.