Ser padre e investigador en el Perú implica una doble exigencia: sostener proyectos científicos de alto nivel mientras se construye una vida familiar marcada por el tiempo limitado y los sacrificios. En la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), dos docentes muestran cómo ese equilibrio es posible y cómo la ciencia también puede convertirse en una forma de legado para sus hijos.
Los investigadores Adolfo La Rosa-Toro Gómez y Warren Reátegui Romero han desarrollado gran parte de su carrera en la UNI, liderando proyectos en el campo de la ingeniería química y la electroquímica. Ambos coinciden en que la vocación científica demanda disciplina constante, pero también el respaldo silencioso de la familia, que acompaña los largos procesos de investigación y desarrollo tecnológico.
En el caso del doctor Adolfo La Rosa, su trayectoria está marcada por más de tres décadas en la UNI y por el impulso de soluciones innovadoras como una tecnología ecológica para la extracción de oro sin mercurio, reconocida internacionalmente en concursos de minería artesanal sostenible. Su trabajo ha sido clave en la creación y consolidación de laboratorios de electroquímica aplicada en la universidad, fortaleciendo la investigación científica nacional.
Más allá de los logros académicos, La Rosa destaca que el mayor desafío ha sido acompañar el crecimiento de sus tres hijos sin imponerles un camino profesional. Hoy, cada uno ha seguido una ruta distinta, desde la arquitectura hasta el marketing digital, una decisión que él respalda como parte de su visión de respeto por la vocación personal y la libertad de elección.
Una mirada similar comparte el doctor Warren Reátegui Romero, docente investigador y actual decano de la Facultad de Ingeniería Química de la UNI, quien ha dedicado más de 30 años a la investigación en procesos de purificación de agua y remoción de contaminantes. Su experiencia combina el trabajo académico con la industria, donde también desarrolló actividades técnicas desde sus inicios profesionales.
Reátegui enfatiza que el éxito científico y profesional no es inmediato ni gratuito, sino el resultado de la perseverancia y el esfuerzo constante. En su vida familiar, promueve el mismo principio, pero acompañado de libertad: guiar sin imponer, apoyar sin condicionar. En este Día del Padre, su historia y la de La Rosa reflejan cómo la ciencia no solo transforma laboratorios, sino también la manera en que se construyen las familias.