El cometa C/2026 A1 (MAPS) se dirige hacia el Sol y promete convertirse en un espectáculo astronómico para aficionados y científicos. Detectado el 13 de enero de 2026 desde el Observatorio AMACS1, MAPS pertenece al grupo de cometas rasantes solares Kreutz, conocidos por sus órbitas extremadamente excéntricas que los acercan peligrosamente al Sol.
A diferencia de otros cometas Kreutz, MAPS podría tener varios kilómetros de diámetro, lo que permitió su detección a una distancia de 2 unidades astronómicas (unos 300 millones de kilómetros). Actualmente, ya puede observarse con telescopios de aficionados y binoculares en el cielo del atardecer, mientras cruza la constelación de la Ballena rumbo a Acuario. Se espera que a medida que se acerque al Sol, su brillo y tamaño aumenten notablemente, llegando a ser visible incluso durante el crepúsculo.
Según las estimaciones más optimistas, en sus últimos días el cometa podría alcanzar un brillo suficiente para observarse a plena luz del día, cerca del Sol, aunque los expertos advierten sobre los riesgos de mirar directamente al astro sin protección adecuada. Los astrónomos recomiendan filtros especiales y precauciones para no dañar la visión al intentar observar MAPS en su punto más cercano al Sol, el perihelio.
El destino del cometa aún es incierto: los cometas más pequeños de este grupo suelen fragmentarse antes de llegar al perihelio, pero la gran distancia a la que fue descubierto y su tamaño estimado sugieren que podría sobrevivir al encuentro con nuestra estrella.
De hacerlo, MAPS podría desplegar una enorme cola de polvo, como ocurrió con el histórico cometa Ikeya–Seki 1965 S1, ofreciendo un espectáculo celeste memorable y sin los augurios de calamidades que siglos atrás se asociaban a estos visitantes cósmicos.