El candidato presidencial Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, consolida su avance en el conteo oficial de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), perfilándose como uno de los protagonistas de la segunda vuelta en las elecciones. Este crecimiento ha puesto bajo la lupa no solo su propuesta política, sino también a las figuras que integran su entorno más cercano y que podrían influir en un eventual gobierno.
El ascenso de Sánchez se explica, en parte, por la transferencia del voto rural que en procesos anteriores respaldó al expresidente Pedro Castillo, hoy condenado tras el fallido intento de golpe de Estado en 2022.
Asimismo, ha logrado captar el respaldo de sectores de izquierda que promueven cambios estructurales como una nueva Constitución. Este escenario se desarrolla en medio de una campaña altamente polarizada y con fuerte disputa por el electorado del sur del país.
Sin embargo, reportes periodísticos y declaraciones de especialistas han encendido las alertas sobre presuntos vínculos ideológicos dentro de su entorno. El exjefe de la Dircote, Max Anhuamán, advirtió que “diversas personas cercanas a la alianza política tendrían antecedentes o sindicaciones vinculadas a organizaciones subversivas”.
Entre los nombres mencionados figura Iber Maraví, quien ha rechazado dichas acusaciones en reiteradas ocasiones. A ello se suman cuestionamientos por la presencia de actores vinculados al Movadef y otros sectores radicales.
La controversia también alcanza a Antauro Humala, quien ha mostrado cercanía con la campaña de Sánchez y ha generado polémica tras declarar: “Lo mejor que ha dado la izquierda... ha sido Sendero Luminoso”. Sus apariciones en actos proselitistas y el respaldo de grupos como los “ponchos rojos” han intensificado el debate público.
En este contexto, analistas advierten que el avance de Sánchez y la composición de su entorno podrían marcar un escenario de mayor tensión política en el país si se confirma su paso a la siguiente etapa electoral.