El Ejecutivo anunció una reforma profunda del sistema penitenciario que contempla la desaparición del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y la creación de la Superintendencia Nacional de Internamiento y Resocialización (Sunir). Así lo informó el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Walter Martínez, quien subrayó que la iniciativa busca ordenar y fortalecer la gestión carcelaria. “No es un simple cambio de nombre; es una transformación organizacional y estructural”, remarcó en declaraciones a RPP.
Según explicó el titular del sector, la propuesta implica cerrar el INPE y levantar una nueva institución con una arquitectura distinta, enfocada en recuperar el principio de autoridad y mejorar la respuesta frente a la criminalidad. Como antecedente, el ministro recordó que el sistema actual enfrenta fallas persistentes en control interno, resocialización y capacidad de reacción, problemas que han impactado tanto en la población penitenciaria adulta como en los programas juveniles.
Entre los cambios operativos, Martínez adelantó que la Sunir no dependerá de un consejo colegiado, sino de un jefe institucional, para agilizar decisiones. Además, anunció la descentralización del GOES, el grupo especializado que hoy opera principalmente en Lima. “Lo llevaremos a las distintas regiones para reforzar requisas y el mantenimiento del orden”, precisó, con el objetivo de ampliar la presencia táctica en todo el país.
El ministro detalló que la reforma también integrará funciones del INPE y del Pronacej en una sola entidad, al tiempo que se impulsará un programa de formación y carrera especializada para el personal. Actualmente, el país alberga 104 mil internos en 69 penales, resguardados por 6 mil efectivos. “Hay una minoría que incurre en actos indebidos y será sancionada”, advirtió Martínez, al asegurar que la Sunir apunta a un sistema más eficiente, descentralizado y transparente.