El ministro de Defensa, Carlos Díaz, presentó su renuncia tras manifestar su desacuerdo con la postergación en la adquisición de aviones F-16, un proyecto considerado estratégico para modernizar la capacidad de las Fuerzas Armadas. Su salida se produce en medio de fricciones dentro del Ejecutivo.
Díaz no solo confirmó su dimisión, sino que cuestionó directamente a José María Balcázar, a quien atribuyó la decisión de aplazar el proceso. Según señaló, esta medida afecta la preparación del país frente a posibles amenazas y detiene un plan que ya mostraba avances técnicos y administrativos.
Fuentes vinculadas al sector Defensa indican que la compra de los F-16 era prioritaria para renovar la flota aérea, actualmente limitada frente a estándares internacionales. La paralización habría generado incomodidad en el ámbito militar, que venía insistiendo en la urgencia de esta modernización.
El exministro también advirtió que este tipo de decisiones podría impactar en la credibilidad del país ante aliados estratégicos y proveedores internacionales.
La renuncia de Díaz abre un nuevo escenario de tensión en el Gobierno y deja en incertidumbre el futuro de una de las inversiones más relevantes en materia de defensa nacional.