El presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, calificó de “desastre” las políticas de salud y educación debido a las deficiencias que, según señaló, persisten en ambos sectores pese al crecimiento económico alcanzado por el Perú.
Durante una presentación ante la Comisión Bicameral de Presupuesto y Cuenta General de la República, Velarde sostuvo que la calidad de los servicios públicos no guarda relación con el nivel de PBI per cápita que ha alcanzado el país. Su crítica se centró, por tanto, en la incapacidad del Estado para transformar el desempeño económico en mejores condiciones de vida.
Los cuestionamientos surgieron luego de que congresistas preguntaran por qué los resultados macroeconómicos no se reflejan de manera suficiente en la reducción de la pobreza, la informalidad y las brechas de desarrollo entre las regiones.
El senador Daniel Barragán preguntó cuándo los indicadores económicos podrían traducirse en una mejora del desarrollo humano, mientras que el diputado Héctor Guillén cuestionó si una expansión económica proyectada de 3,2 % para 2027 sería suficiente para reducir la pobreza y la informalidad.
Ante ello, Velarde planteó la necesidad de realizar reformas estructurales en los servicios públicos. Su argumento es que el crecimiento económico, por sí solo, no garantiza bienestar si el Estado carece de capacidad para ejecutar políticas eficientes.
También cuestionó la calidad del servicio civil y consideró necesario contar con funcionarios seleccionados mediante criterios de mérito. Según explicó, una administración pública profesional permitiría mejorar la gestión de sectores como salud, educación e infraestructura.
En cuanto al empleo, destacó que el empleo formal privado creció 6,1 % en julio y acumuló un avance de 5,6 % durante los primeros siete meses del año. A su juicio, mantener ese ritmo durante una década podría generar cambios importantes en la situación económica del país.