El Gobierno peruano anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán, debido a una serie de cuestionamientos sobre las acciones de ese país. La Cancillería señaló que la decisión se sustenta en su preocupación por el deterioro de la democracia, la represión de protestas, las restricciones a la prensa y la persecución de opositores, situaciones que también han sido denunciadas por organismos de las Naciones Unidas.
Otro de los motivos está relacionado con las restricciones al tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, impuestas desde marzo de 2026. Para el Ejecutivo, estas medidas afectan la libertad de navegación y el comercio internacional a través de una de las principales rutas marítimas de la región.
El Gobierno también cuestionó el papel de Irán en la escalada de la violencia en Medio Oriente y expresó preocupación por las dificultades que enfrenta el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para acceder a instalaciones nucleares iraníes.
La Cancillería precisó que la ruptura no implica el cierre de las relaciones consulares, por lo que continuarán los mecanismos para proteger a los ciudadanos de ambos países.
La decisión fue comunicada oficialmente a Irán mediante una nota diplomática entregada a su embajada en Ecuador, que ejerce representación concurrente ante el Perú.