El conflicto en Medio Oriente ya comienza a sentirse en la economía global. El aumento del precio del petróleo está presionando los costos de combustibles como la gasolina y el diésel, con efectos directos en la inflación y el consumo. Proyecciones del Departamento de Energía de Estados Unidos advierten que los precios energéticos podrían mantenerse elevados durante varios años.
“El precio del combustible tiene un impacto inmediato sobre la actividad económica”, explicó la especialista en comercio internacional Jessica Tapia Guevara al analizar cómo el encarecimiento del crudo se traslada rápidamente a distintos sectores productivos.
El impacto ya se observa en distintos países. En Argentina, por ejemplo, el precio de algunos combustibles superó los 2.000 pesos por litro, reflejando el efecto dominó del mercado petrolero global. Las estimaciones de la Administración de Información Energética de Estados Unidos indican que los combustibles difícilmente volverán a los niveles previos al conflicto antes de 2027.
En ese contexto, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, advirtió recientemente que el alza de la energía podría convertirse en un factor clave para presionar nuevamente la inflación mundial.
El detonante del aumento está en la tensión geopolítica en el Golfo Pérsico. Las amenazas de Irán de atacar buques en el estratégico estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del petróleo mundial, provocaron una fuerte caída del tráfico marítimo y generaron nerviosismo en los mercados. Como consecuencia, el crudo estadounidense West Texas Intermediate pasó de cotizar cerca de 61 dólares por barril antes del conflicto a rozar los 120 dólares en operaciones recientes.
“El diésel sigue siendo uno de los mayores costos operativos del transporte”, explicó Bob Costello, economista jefe de la American Trucking Associations, al señalar que muchas empresas ya aplican recargos por combustible.
Otros sectores también enfrentan presiones crecientes. Las aerolíneas registraron un aumento cercano al 60 % en el combustible para aviones, lo que podría traducirse en pasajes más caros. “El encarecimiento del combustible tendrá un impacto significativo en los balances”, advirtió Scott Kirby, director ejecutivo de United Airlines.
En paralelo, los agricultores estadounidenses también afrontan mayores costos justo al inicio de la temporada de siembra. “La volatilidad del combustible se suma a otras presiones sobre la producción”, alertó Zippy Duvall, presidente de la American Farm Bureau Federation, mientras analistas advierten que la duración del conflicto será clave para determinar si la crisis energética seguirá golpeando a la economía mundial.