El Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación al sistema de organización de autoridades aimaras Jilaqatas Awkis y Taykas, vigente en el distrito de Pomata, provincia de Chucuito (Puno), debido a su valor histórico, social y cultural en la estructura comunitaria de los pueblos aimaras. La medida fue oficializada mediante la Resolución Viceministerial N.º 000058-2026-VMPCIC/MC, publicada en el diario El Peruano, con el objetivo de preservar y fortalecer la vigencia de este sistema tradicional que tiene raíces en la época preinca.
Según el documento oficial, esta forma de organización mantiene la categoría de mallkus, autoridades tradicionales que históricamente asumían el liderazgo local y la protección del territorio. “Su función principal es orientar y resguardar el territorio, así como proteger las chacras y los sistemas productivos de la comunidad”, señala la resolución. Posteriormente, durante la época colonial, surgió la figura de los jilaqatas, encargados de coordinar contribuciones económicas y servicios que las comunidades aimaras debían entregar a la administración española.
En la actualidad, los Jilaqatas Awkis y Taykas continúan cumpliendo un rol importante en la organización comunal, pues participan en la protección del territorio agrícola, el cuidado del ganado y la resolución de conflictos comunales bajo principios de justicia comunitaria. “La asunción del cargo implica una corresponsabilidad familiar, en la que todos los miembros del hogar participan en los gastos y preparativos”, detalla la norma, destacando además el componente ritual y simbólico que acompaña su gestión, como ofrendas a la Pachamama, los Achachilas y el lago Titicaca.
No obstante, el Ministerio de Cultura advirtió que este sistema ancestral enfrenta riesgos por la pérdida progresiva de la identidad cultural, el desinterés de las nuevas generaciones y el menor uso de la lengua aimara, factores que han provocado la desarticulación de algunas bases comunales. Como antecedente, la resolución establece que la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno deberá elaborar cada cinco años un informe sobre el estado de esta tradición, con el fin de monitorear su vigencia y promover su preservación en las comunidades aimaras del sur del Perú.