Ayudó a salvar vidas y hoy Puno llora su partida. El obispo de Puno, Jorge Pedro Carrión Pavlich, falleció a sus 76 años, la noche del sábado 31 de octubre, tras batallar para seguir viviendo, contra una enfermedad, por más de doce semanas en una clínica de Lima.
Su partida deja un profundo pesar entre los fieles de la región altiplánica por el que luchó y logró llevar oxigeno a los más necesitados durante la pandemia.
SALVÓ LA VIDA DE SU PUEBLO EN PANDEMIA. Cuando la covid-19 arrebataba vidas y el oxígeno escaseaba, el obispo decidió no solo orar por Puno, sino que actuar. Es entonces que el monseñor Carrión impulsó la campaña solidaria “Oxigenatón”, mismo que permitió instalar una planta de oxígeno en el hospital Manuel Núñez Butrón de Puno.
PLANTA DE OXÍGENO. Promovió la obtención de balones de oxígeno para los enfermos que luchaban por sobrevivir. Aquella planta, nacida en uno de los momentos más dolorosos de la región, continúa funcionando actualmente.
Su misión fue mucho más allá de los altares. Desde que fue nombrado como obispo de Puno en marzo del 2000, por el papa San Juan Pablo II, dedicó más de 26 años a acompañar espiritualmente a las comunidades de Puno, especialmente a los pueblos quechua y aimara hablantes.
TRABAJO. Durante su labor pastoral promovió la formación de sacerdotes, la reapertura del Seminario Conciliar San Ambrosio y diversas iniciativas sociales en favor de la población. Hoy se apaga una voz de fe, pero permanece una obra que sigue dando esperanza.
LEGADO. El obispo que ayudó a conseguir oxígeno cuando tantas familias temían perder a sus seres queridos deja un legado de solidaridad y servicio. Puno despide con tristeza a Jorge Carrión Pavlich, mientras la planta que ayudó a impulsar continúa como testimonio de su compromiso con la vida. ¡Hasta siempre padre Jorge Carrión Pavlich!