Con cantos, rituales ancestrales y el trabajo conjunto de más de mil comuneros, el distrito de Quehue, en la provincia cusqueña de Canas, volvió a dar vida al emblemático puente inca Q’eswachaka, una de las tradiciones vivas más representativas del Perú. Habitantes de las comunidades de Winchiri, Qollana Quehue, Chaupibanda y Chokayhua iniciaron la renovación de esta estructura colgante de fibra vegetal tras rendir homenaje a la Pachamama y a los Apus, siguiendo una ceremonia transmitida de generación en generación desde tiempos del Tahuantinsuyo.
El proceso comenzó con la preparación del ichu de la especie “qoya”, material que es recolectado, humedecido y trenzado manualmente para formar las gruesas sogas que sostendrán el puente sobre el río Apurímac. Antes del tendido, los comuneros realizan ofrendas y ceremonias tradicionales para pedir protección durante los trabajos y asegurar la resistencia de la estructura. “Primero debemos pedir permiso y bendición a nuestras montañas sagradas antes de iniciar el entrelazado”, explicó el alcalde de Quehue, Walter Oroche Quispe.
La jornada culminará con el tejido completo del puente, una labor colectiva que permitirá a pobladores, autoridades y visitantes cruzar nuevamente esta obra de ingeniería inca, cuya resistencia ha sorprendido durante siglos. La ceremonia finalizará con danzas y celebraciones tradicionales que fortalecen la identidad cultural de las comunidades quechuas y mantienen vivo este legado ancestral.