Opinión

Sin rumbo a la vista

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DIARIO VIRAL

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Han pasado ya más de veinte días desde que la señora Fujimori asumió la presidencia de todos los peruanos y, lejos de percibirse señales de mejora, la situación social, económica y política se mantiene igual o incluso peor. Es cierto que no se puede exigir un cambio radical en tan corto tiempo —sería ilógico esperar transformaciones profundas como las que ella y su partido exigían a sus predecesores—, pero lo mínimo que se esperaría es una muestra de rumbo, un gesto inicial que evidencie voluntad de cambio. Precisamente eso es lo que no está ocurriendo.

Durante la campaña electoral, la presidenta se dedicó a repetir que los anteriores gobiernos no habían hecho nada relevante por el país, que la gestión pública había sido ineficiente y que los funcionarios designados por PPK, Castillo y la llamada izquierda caviar eran de lo peor. Sin embargo, una vez en el poder, ha terminado incluyendo a algunos de esos mismos exfuncionarios en su lista de candidatos al Congreso y designando nuevamente a ministros y viceministros cuestionados en cargos de gestión gubernamental. La contradicción es evidente: aquello que criticó con dureza ahora forma parte de su propio equipo. No olvidemos También, en los últimos veinte años, Fujimori ha insistido en que es la candidata mejor preparada, la que sabe cómo hacer las cosas. Sin embargo, hasta la fecha no existe claridad sobre cuál será la hoja de ruta de su gobierno ni cuáles son las grandes políticas de Estado que piensa implementar. Un ejemplo claro es su promesa de orden y seguridad desde el primer día. La realidad muestra lo contrario: los asesinatos y el sicariato continúan sin freno, mientras el ministro del Interior permanece pasivo, incapaz de transmitir autoridad o eficacia. Todo esto me lleva a pensar que ni ella misma sabe qué hacer, que probablemente ni siquiera imaginó que llegaría a ganar las elecciones, que su candidatura fue más una obligación partidaria que un proyecto personal, y que su triunfo respondió más a un golpe de suerte que a una estrategia sólida. En un mes no se espera que el país sea otro, no hay que ser mezquinos en ese sentido. Pero sí se esperaría, al menos, una señal de cambio, una acción concreta que muestre que existe un plan. Hasta ahora, no hay nada de eso.

La ausencia de dirección, la contradicción entre discurso y práctica, y la falta de políticas claras generan incertidumbre y desconfianza. El país no necesita promesas repetidas ni justificaciones vacías, sino decisiones firmes y coherentes. Y esas, lamentablemente, siguen brillando por su ausencia.

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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