Opinión

Resurrección y misión

post-img
DIARIO VIRAL

DIARIO VIRAL
redaccion@diarioviral.pe

¡Jesucristo ha resucitado! Esta es la buena noticia que la Iglesia anuncia desde hace cerca de dos mil años, salvando a aquellos que la acogen y creen en el amor de Dios. Un amor tan grande, el de Dios Padre, que ha sido capaz de sacrificar a su Hijo único para que todo el crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna (Jn 3,16). Amor que, al mismo tiempo, no ha dejado a su Hijo en la muerte, sino que lo ha resucitado. La resurrección de Cristo es el hecho histórico que pone de manifiesto que nuestros pecados han sido perdonados; porque, como sabemos, Jesucristo subió a la cruz cargando con nuestras culpas. La crucifixión de Cristo es la señal más grande que ha dado Dios de que nos ama: Jesucristo es Dios y nos ama hasta el extremo de haberse hecho hombre por nosotros y haber dado la vida para el perdón de nuestros pecados. La prueba contundente del amor inconmensurable de Dios —de ese amor que no tiene límites ni pone condiciones— es Jesús crucificado.

Pero, no sólo eso. Como hemos dicho, Dios Padre no ha dejado a Jesús clavado en la cruz ni lo ha abandonado en un sepulcro. No lo ha dejado en la muerte. Lo ha resucitado (Hch 2,24; Flp 2,9). La resurrección de Cristo, a diferencia de la de Lázaro —a quien Jesús había resucitado unos días antes, pero volverá a morir—, tiene la particularidad de que Jesucristo resucita para no morir nunca más. La resurrección de Jesucristo es el inicio de una nueva forma de vivir. A través de ella, la muerte ha sido vencida para siempre, para que nosotros podamos participar de esa victoria de Jesucristo sobre el pecado, el mal y la muerte, y podamos vivir eternamente con Él, participando de su vida divina.

Así, como el Verbo, la segunda persona de la Trinidad, asumió nuestra naturaleza humana, el fruto del misterio pascual de Jesús es que nosotros podemos participar de su naturaleza divina. Ser uno con Él. Participación que comienza ya en este mundo y que nos hace experimentar, en el aquí y ahora de nuestra historia, que realmente el mal, el pecado y la muerte no tienen poder sobre nosotros. Podemos estar tan íntimamente unidos a Cristo, que nada nos pueda separar de Él. Como dice el apóstol san Pablo: «¿Quién nos separará del amor de Cristo? ... en todo vencemos gracias a aquel que nos ha amado» (Rom 8,35-37).

El misterio pascual de Cristo, su muerte y resurrección, es la noticia central del Evangelio. En ella se fundamenta toda la vida cristiana. Si Cristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe y seguiríamos en nuestros pecados. Como escribió también san Pablo: «Si hemos puesto nuestra esperanza en Cristo solo para esta vida, somos los más desgraciados de toda la humanidad» (1Cor 15,19). En las celebraciones del Triduo Pascual hemos contemplado a Jesús clavado en la cruz y lo hemos visto descender al sepulcro de la muerte. Hoy, que lo contemplamos resucitado, nos envía en misión. Que este tiempo de Pascua que se abre sea para nosotros un tiempo de renovado encuentro con Jesucristo, para que, desde ese encuentro, llevemos la buena noticia y la vida eterna a tanta gente que sufre porque no conoce a Dios o vive de espaldas a él.

DIARIO VIRAL

DIARIO VIRAL

Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

Articulos Relacionados