Son varias las declaraciones que, recientemente, ha dado Juan Sheput, ministro de trabajo, respecto a la “suspensión perfecta”, aunque fue corregido por Elmer Cuba, titular de economía, solo como posibilidad. Lo que nos interesa hoy, es lo que dijo de Essalud – entidad adscrita a este ministerio. “Essalud sigue en cuidados intensivos”, luego, “Dentro de Essalud hay un monstruo”. Se refiere a la corrupción, que está profundamente enraizada desde hace cuatro décadas; y, crece con cada gobierno.
Me comentaba un médico de la red – no digo su nombre por obvias razones – que el 85 %, son trabajadores administrativos, un escaso 15 %, personal asistencial. El peor escándalo de corrupción, fue la captura de la entidad por APP. Sobre el tema, la Confiep - cuyos miembros son fuertes aportantes - ha dado tibias y ocasionales declaraciones, aunque, contundentes, para una reorganización total, en Essalud. ¿Se hará ahora?
¿Don Juan Sheput, podrá “sugerir” a la presidenta ejecutiva de la Red Nacional, Zulema Tomás, que avance en la desactivación progresiva de la corrupción?; porque, dejar hacer, dejar pasar, suena a complicidad. Solo reitera el diagnóstico. Son miles de millones de soles de déficit que dificulta honrar sus deudas con los proveedores de equipos y con laboratorios. Entonces, Zulema Tomás, debe empezar por exigir a empresas públicas y privadas deudoras, que paguen, pues. ¿Dónde está el “orden” para estos casos?
Los asegurados manifiestan que ha disminuido la calidad de los medicamentos; probablemente debido a nuevos convenios que se están haciendo con laboratorios que ofertan “mejores precios”, en comparación a laboratorios de prestigio. Pero, además, existe un factor que sigue minimizándose: la insuficiente y ruinosa infraestructura.
El porcentaje de asegurados crece y los locales, no responden a las necesidades de los asegurados. Por ejemplo, el centro ”Melitón Salas”, de Socabaya, se ha convertido en una instancia, de buenas voluntades y de trámites engorrosos; los médicos, se esmeran en dar buena atención, pero, no pueden referir, con celeridad, a las pacientes a otros hospitales de especialidad; les han impuesto una directiva interna que esa gestión la efectúe la oficina de Referencias. Ahí, le informan al paciente que regrese en semanas o, que esté atento a su celular. Quizá, solo sus deudos, contesten la llamada.
A propósito, en el policlínico “Melitón Salas” de San Martín de Socabaya, se ha reiniciado investigación sobre construcción de obra paralizada que debió servir para descongestionar la atención. Solo sabemos que, hace más de un lustro, esa construcción abandonada, fue declarada inservible. Se ha expresado y, con razón, que, con policlínicos bien equipados y personal asistencial necesario, se terminaría la kilométrica espera para las citas; pero solo un silencio sepulcral, es la respuesta. Finalmente, si este gobierno no destruye al “monstruo” de Essalud que refiere Juan Sheput, entonces ¿quién lo hará? ¿Esperaremos 5 años, 10, quizá más? Juan Sheput y Tomás, tienen la decisión, o ¿no?