El inicio del gobierno de Keiko Fujimori está marcado por la urgencia de atender el impacto del Fenómeno El Niño, que ya se manifiesta con fuerza en diversas regiones del país. Las variaciones extremas de temperatura representan un desafío inmediato para la gestión de riesgos y la protección de la población. La prevención y la respuesta rápida deben ser prioridades en los primeros días de gestión.
En el litoral peruano, la variación de la temperatura del mar ha alterado el ecosistema marino, generando escasez de alimento para especies como anchovetas y otras que sostienen la cadena alimenticia. Esta situación amenaza la pesca artesanal y la industria pesquera, sectores vitales para la economía nacional. El Ejecutivo debe mostrar sensibilidad y acción frente a un problema que afecta directamente a miles de familias.
La respuesta del nuevo gobierno no puede limitarse a medidas paliativas, sino que debe incluir políticas integrales de adaptación al cambio climático. La coordinación con gobiernos regionales y locales será clave para implementar planes de contingencia efectivos. Además, se requiere fortalecer la investigación científica para anticipar los efectos de El Niño y mitigar sus consecuencias.
En este contexto, resulta imprescindible que las autoridades del Ejecutivo transmitan preocupación y compromiso real ante la magnitud del problema. La ciudadanía espera un gobierno que actúe con responsabilidad y transparencia, priorizando la protección de la vida y los recursos naturales. La gestión de Fujimori se pondrá a prueba desde el primer día, y su capacidad de respuesta marcará el rumbo de su administración.