La crisis de Petroperú vuelve a evidenciar una contradicción estructural: una empresa con recursos estratégicos, pero con serias deficiencias en su gestión, que hoy la colocan en una situación financiera crítica.
El pedido de financiamiento por 2000 millones de dólares, planteado por su presidente, Royer Arévalo, refleja la urgencia de liquidez para sostener operaciones, en medio del riesgo de paralización de refinerías clave en el país.
En la página 10 de la edición de Diario Viral, el economista Eduardo Ramos cuestionó esta solicitud al advertir que los problemas no son recientes y la gestión de la empresa estatal no corrige las fallas internas como la sobredimensionada estructura administrativa y la ineficiencia operativa.
Desde la empresa, Arévalo sostiene que la solución pasa por una garantía estatal que permita acceder a financiamiento privado sin comprometer directamente recursos fiscales, en un contexto internacional adverso que encarece el acceso al petróleo.
Lo curioso es que expone el peor panorama a pocos días de culminar abril y advierte al Congreso que le urge el dinero para inicios de mayo.
Sin embargo, el debate de fondo trasciende el financiamiento inmediato.
La sostenibilidad de Petroperú dependerá de reformas estructurales que aseguren eficiencia, control y transparencia en su gestión, evitando que la crisis continúe trasladando riesgos a la economía nacional.
Una vez más está en crisis el salvar a la institución con un recurso estratégico como es el petróleo, pero que tiene una pésima gestión gerencial.