Opinión

La ilusión del poder territorial

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DIARIO VIRAL

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Las recientes Elecciones Municipales y Regionales 2026 han dejado al descubierto la fragilidad del sistema de partidos en el Perú: ganar la Presidencia o controlar el Congreso no garantiza el dominio del territorio. Apenas seis meses después de los comicios generales de abril, agrupaciones consolidadas a nivel nacional como Fuerza Popular y Juntos por el Perú sufrieron un duro descalabro en las urnas subnacionales. 

Que el partido de gobierno de Keiko Fujimori no haya conseguido una sola gobernación regional y se limite a victorias aisladas como Huarochirí demuestra que la maquinaria presidencial carece de raíces verdaderas en las provincias. 

El electorado peruano vota con pragmatismo y ha vuelto a trazar una frontera tajante entre la política de palacio y las necesidades inmediatas de sus comunidades.

Esta desconexión entre la política nacional y la dinámica subnacional refleja una paradoja letal para la representatividad democrática. 

Agrupaciones que hoy dominan la Cámara de Diputados o disputaron la segunda vuelta presidencial han demostrado ser meros cascarones electorales, incapaces de construir liderazgos locales legítimos sin el arrastre de una figura presidencial. 

En Lima, la posible victoria de Rafael López Aliaga frente a un Francis Allison que creció en el tramo final confirma que los feudos electorales ya no existen y que la hegemonía política es efímera. Paralelamente, el repliegue de las izquierdas a bastiones puntuales —como Puno mediante alianzas locales o Cusco con el protagonismo de Verónika Mendoza desde Venceremos— reafirma que las dinámicas regionales responden a agendas de identidad y resistencia muy ajenas a la agenda capitalina.

El mensaje que dejan los resultados del último domingo es una lección tajante para toda la clase política: el poder no se hereda ni se decreta desde Lima. Las cúpulas partidarias deben entender que la ciudadanía rechaza el imposicionismo y la improvisación de candidatos golondrinos a los que solo ven en época electoral. 

Sin comités reales, sin formación de cuadros locales y sin propuestas que resuelvan la infraestructura, la seguridad y el desarrollo regional, los partidos nacionales seguirán siendo fantasmas de paso cada cuatro o seis años. 

Si la política formal insiste en ignorar las dinámicas territoriales, el descontento popular seguirá alimentando la fragmentación y la desconfianza en nuestras instituciones.

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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