La utilización de técnicas modernas de información, incluida la IA, conceden al periodismo, una fortaleza; que, siendo manejada responsablemente, se convierte en tributaria de aportes útiles a los ciudadanos, en sus requerimientos sociales. En estos tiempos, las redes permiten que cualquier persona, interprete los hechos y distribuya contenidos, sin ninguna responsabilidad.
Los mensajes políticos en redes, llevan fuerza persuasiva, al comienzo; pero, cuando saturan y tergiversan la verdad, pierden todo interés; generan solo diversión y morbo en los consumidores de esos productos. Por ejemplo, hay titulares sobre la frivolidad de los políticos; con ello, solo pierden credibilidad. Es una antigua práctica de seudo periodistas, típicos informales de la farándula politiquera; no es periodismo serio.
Debo, sin embargo, establecer diferencias sustanciales; porque, en redes, encontramos, también, aunque en mínimo porcentaje, ilustres periodistas – librepensadores - que, por diversas razones - puertas cerradas en medios masivos - solo utilizan sus “podcast” para expresar, sin presiones ni patrones, sus opiniones, sobre temas de interés público.
Se trata de periodistas, con trayectoria, aunque sin registro de colegiación, pero que, durante el ejercicio del periodismo interpretativo y de opinión, han logrado credibilidad y respeto, por adherirse a las aspiraciones de los ciudadanos que no tienen voz. Esa pléyade de periodistas sabe que, históricamente, algunos medios influyentes, definieron su línea a favor de sectores de poder; razón por la que no encuentran otra vía, relativamente libre, para salir del fango y servir a la población.
Las otras redes, son vías directas para alcanzar beneficios personales y de sectores políticos; sus autores, se infiltran astutamente en el periodismo. Es complicado ejecutar un control ético, a cargo de entidades deontológicas, debido, entre otros motivos, a la nefasta ley 26937, promulgada en marzo de 1998, que establece la NO obligatoriedad de la colegiatura para el ejercer la profesión de periodista.
Ahora, cuando los temas medulares son: la inseguridad ciudadana, el pedido de facultades, el colapso de los sistemas de salud, la inacción en materia preventiva para fenómenos naturales; hay gente que utiliza los medios para publicar trivialidades. Con excepción de los medios confiables – gracias a la pericia de sus periodistas honestos - que hacen “destapes” y desentrañan las claves de los “misterios” de gobernantes; otros, direccionan a otro lado intrascendente su labor o, prefieren el silencio. Siempre hubo y habrá “Judas Iscariotes” que fungen de periodistas; se trata de infiltrados – uso eufemismo - tentados por el dios dinero; personas genuflexas, que viven para servir a sus jefes políticos. ¿infiltrados en el periodismo decente? – ¡Siempre hubo y, muchos!