El reciente ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán y el contraataque iraní incrementan la tensión en una región que concentra una de las mayores reservas de petróleo del planeta. Más allá del discurso político o militar, el trasfondo es evidente: el control, la seguridad y la influencia sobre el mercado energético mundial.
En cada escalada en Medio Oriente, el mundo vuelve a mirar el mapa del petróleo.
Especialistas analizan la situación en el estrecho de Ormuz porque en esa zona circula el 30 % del crudo transportado por vía marítima e indican que se convierte en punto crítico. Si ese paso se interrumpe o se percibe en riesgo, el precio internacional del barril sube casi de inmediato. No hace falta que el suministro se corte totalmente; basta la amenaza para generar especulación y volatilidad.
El presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, había advertido en 2025 que un agravamiento del conflicto entre Irán e Israel podría afectar el crecimiento y presionar la inflación en el Perú. Hoy ese escenario vuelve a tomar fuerza. Somos importadores netos de combustibles, por lo que cualquier incremento sostenido del crudo impacta directamente en el transporte, los alimentos y los costos de producción.
El problema no es solo económico, es social. Cuando sube el combustible, sube el pasaje, el precio de los productos básicos y el costo de vida en general. La inflación golpea con mayor fuerza a quienes menos tienen. Así, un conflicto a miles de kilómetros termina afectando la mesa de los hogares peruanos.
El ataque y contraataque demuestran que la crisis no es un episodio aislado, sino parte de una pugna mayor donde el petróleo sigue siendo pieza central del poder global. Mientras las potencias mueven sus fichas estratégicas, países como el Perú deben prepararse para amortiguar el impacto. Diversificar la matriz energética, fortalecer reservas y mantener disciplina macroeconómica ya no son opciones técnicas: son necesidades urgentes en un mundo donde la guerra energética también se libra con precios.