Arequipa representa más que decir Ciudad Blanca, más que su catedral y sus volcanes, más que su campiña. Aunque lo mencionado son elementos muy representativos de su identidad histórica, lo cierto es que su grandeza también nace en el corazón de su gente.
Desde el "loncco" que se levantaba muy temprano para para atender el campo hasta el "ccala" que hacía lo propio para crecer en la ciudad, existieron y existen personas que día a día desarrollan su respectivo campo profesional y/o laboral.
En cada rincón de Arequipa hay una persona saliendo adelante a pesar de las dificultades, superando sus límites y demostrando a todos y, sobretodo, a sí mismo que cuando surgen las dificultades es cuando crece la figura de un arequipeño siendo resiliente y cada día una mejor versión propia.
Así lo demostramos en el presente suplemento que entregamos en sus manos querido lector. En estas páginas repasamos parte de la historia de aquellos arequipeños que en su respectivo momento y lugar fueron la luz que necesitaba la historia para dar ejemplo a los demás.
Arequipa es su gente. Como ocurrió en el pasado, presente y, seguramente, en el futuro seguirán surgiendo más personas que ayuden a construir una sociedad cada vez mejor para todos. En este 486.° aniversario que perdure esta premisa y que la Ciudad Blanca siga contando con juventudes que renueven los laureles de ayer. ¡Feliz día Arequipa!