De los mil kilómetros de carretera Panamericana existentes entre Lima y Arequipa, los 160 km. entre Chala y Ocoña son terroríficos. Ese tramo insulta a la inteligencia humana, porque en sus 90 años de existencia se convirtieron en sepultura de más de 10 mil viajeros.
Y este mes paralizaron el tránsito de miles de viajeros, al destrozarse tramos de pista asfáltica, por huaicos originados por las primeras lluvias del fenómeno El Niño.
Los primeros trazos y diseños de la vía más importante del país, los iniciaron ingenieros de la Dirección de Fomento del Ministerio de Fomento, en el año 1929, cuando el gobierno de Leguía expiraba. Imaginemos por un instante, las graves deficiencias incurridas por aquellos pioneros de la ingeniería peruana, por la carencia obligada de las bondades científicas y tecnológicas que gozan, un siglo después, nuestros ingenieros del siglo XXI.
Deficiencias que explican los por qué ese tramo de 160 kilómetros es un calvario para los 6 mil choferes que lo transitan diariamente, transportando, en promedio, 45 mil pasajeros o 92 mil toneladas de carga.
Con motivo de los destrozos que paralizaron el tránsito vehicular entre Chala y Ocoña, la presidenta Fujimori anunció paliativos de ocasión para superar los destrozos de la vía y sus consecuencias, desperdiciando la ocasión para anunciar al país el inicio de soluciones integrales que reduzcan al mínimo la pérdida de vidas humanas y eviten los huaicos y derrumbes de cerros, tan frecuentes durante los 90 años que tiene ese tramo carretero.
Durante el segundo gobierno del presidente Alan García, se construyó la autopista entre Chincha e Ica. Los 98 kilómetros demandaron una inversión de 127 millones de dólares. En el supuesto de que el tramo de 160 kilómetros de autopista de 4 carriles entre Chala y Ocoña demandasen una inversión superior al 25 %, el costo del tramo sumaría 260 millones de dólares. Con un peaje más reducido que el que se cobra actualmente en el kilómetro 68 de la Panamericana sur, en 6 años estaría pagada la inversión.
La tecnología existente, apoyada por la inteligencia artificial, podría demandarle al gobierno, poco más de un año para tener listos los estudios definitivos y demostrarnos que en 5 años es factible inaugurar el tramo de autopista de 160 kilómetros, compatible con el siglo XXI. Y luego, sumar otros tramos hasta que toda la Panamericana sea una autopista.
Los especialistas consideran que un nuevo tramo entre Chala y Ocoña reduciría en una hora el viaje de 6 mil vehículos que transitan por la Panamericana sur, además de mejorar sus niveles de seguridad.
Invertir en carreteras eficientes constituye un pilar sustantivo para el desarrollo integral del país, como lo es, invertir en escuelas con todos sus servicios.