En ocasiones, los números desnudan realidades que explican las crisis profundas que vivimos 34 millones de compatriotas.
Siendo el Congreso nuestro primer poder público, dispuso en las últimas décadas multiplicar su presupuesto a espaldas de la realidad nacional. Por ejemplo, desde el año 1962 a la fecha, multiplicó su presupuesto en 154 veces. Una grosería en el gasto público sumado a la ausente de moral, capacidad y paupérrima producción legislativa demostrada por la gran mayoría de congresistas.
Detallando este aspecto, en el año 1962 el Congreso fijó su presupuesto para sus 129 diputados y 55 senadores, en 63 millones de soles oro. Considerando que ese año un dólar americano valía 26.8 soles oro, el presupuesto total sumó 2.4 millones de dólares, que cubrían todos los gastos, incluyendo el de los 240 trabajadores.
En el año 2001 el presupuesto del Congreso sumó 298 millones de soles. Para entonces sus 120 parlamentarios se autorizaron a contratar amigos, parientes y amantes como asesores de confianza, razón por la cual el número de trabajadores ascendió a 1 400.
Pero este año el presupuesto aprobado sumó 1 262 millones de soles, que dolarizado equivale a 371 millones de dólares. O sea, 154 veces más elevado que el de 1962, a pesar de que el número de congresistas es similar. De 184 a 190. Parte de la diferencia está en la planilla de 3 600 trabajadores.
Para desgracia del país, la producción del congreso es paupérrima. Hasta hace 2 días. el congreso con mayoría comunista aún no aprobó ninguna ley. Pero han priorizado el trámite del proyecto 454-2026 que pretende cambiar 3 artículos de la Constitución Política para reducir drásticamente las atribuciones y derechos del Senado, favoreciendo las facultades de la cámara de Diputados, aprovechando que durante 5 años gozan de mayoría.
El proyecto 454 ha sido la respuesta al pedido de facultades del Ejecutivo para legislar en los temas de El Niño y la inseguridad ciudadana; y, en aspectos vitales como la corrupción en el aparato público, la minería ilegal, el tráfico de drogas y la necesidad de imponer leyes más drásticas contra la delincuencia y las prisiones. Los diputados de izquierda quieren que sus acuerdos prevalezcan por encima del senado, para lo cual están tramitando el proyecto de ley que busca variar los artículos 102-A, 102-B y 105 de nuestra carta magna.
En síntesis, estos hechos demuestran que cuando tenemos capacidad de decisión, somos groseros en el gasto público, amparados en una legislación que se tapa los ojos cuanto se trata de la fiscalización a los gobernantes. Sumemos a ello que muchos diputados priorizan sus intereses ideológicos a los del bien común, de la Constitución y del Senado.