Entre los candidatos a gobernadores, alcaldes y regidores, 1 739 declararon en sus hojas de vida que arrastran sentencias condenatorias por haber cometido diversos delitos. Permitirles candidatear es una ignominia que daña gravemente la moral del pueblo.
Partiendo de la premisa de que los peruanos deberíamos elegir a los futuros gobernadores y alcaldes entre los ciudadanos con mayor capacidad, experiencia y atributos morales, cómo explicarnos, por ejemplo, que el candidato a gobernador del departamento de Ucayali, Guillermo Chino Mori, tenga 18 sentencias condenatorias impuestas por diversos delitos.
Si bien el artículo 34 - A de la Constitución establece que están impedidos a postular los sentenciados en primera instancia, el inciso 2 del artículo 33 de la Constitución precisa que las sentencias deben ser privativas de la libertad. Y el artículo 107 de la ley orgánica de elecciones restringe las prohibiciones constitucionales sólo a quienes sean condenados por delitos específicos, como terrorismo, violación sexual o tráfico de drogas.
Esta ley ampara que los condenados por el 90 % de figuras delictivas sí nos gobiernen.
Y por ello, este domingo, muchos facinerosos serán autoridades. En Arequipa, por ejemplo, el candidato Elmer Cáceres Llica pretende que el pueblo lo elija gobernador, sin importar que en el 2021 fue encarcelado, siendo gobernador. En el 2025 dejó la cárcel, pero en su hoja de vida están otras 3 condenas penales dictadas en los años 2007, 2016 y 2024.
La semana pasada, en la corte de justicia de Arequipa, el candidato al municipio Víctor Hugo Rivera dio su último alegato de defensa, por el caso denominado “flechita”.
El fiscal pide 4 años y 7 meses de prisión efectiva que el juez podría efectivizar en los siguientes días.
Pero la Constitución y las leyes no sólo deben prohibir la postulación a todos quienes hayan sido condenados, alguna vez. También a quienes no tienen estudios superiores, a quienes carecen de experiencia laboral y a todos los militantes de organizaciones políticas que pretenden convertirnos en la Cuba de Castro o la Venezuela de Chávez.
Este domingo el pueblo elegirá a 25 gobernaturas, 196 alcaldías provinciales y 1 696 alcaldías distritales. Elecciones que se producen cuando el gobierno de Fujimori soporta los embates de los diputados comunistas que amenazan negarle las facultades solicitadas para enfrentar El Niño, la delincuencia y el desgobierno.
Los candidatos a las elecciones del domingo no se han pronunciado sobre estos gravísimos temas. El Niño nos dañará mucha infraestructura y agricultura. Subirá el costo de vida y muchos compatriotas perderán su patrimonio. Pero para los candidatos a gobernadores y alcaldes estos problemas no son de su incumbencia. Sus negocios, están en otros rubros.