Las elecciones para la mesa directiva de la Cámara de Senadores, ocurrido el domingo último, donde un senador o senadora vició su voto, dándole el triunfo a la coalición Fuerza Popular-Renovación Popular, ha desnudado la intolerancia, el chantaje y violación al Reglamento Interno del Congreso de parte del excandidato presidencial de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, y la dirigencia en general de ese grupo político.
Resulta que la coalición Juntos por el Perú, Obras, Buen Gobierno y Ahora Nación acordaron que cada senador debía de mostrar públicamente la cédula de votación para demostrar el sentido de su elección. La senadora, Silvana Robles (JP) no lo hizo. Ella adujo que fue un descuido y que su antifujimorismo no está en duda.
Sin embargo, horas después el dirigente de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, informó que la bancada resolvió suspender a la senadora Silvana Robles de su permanencia en dicha bancada congresal, tras considerar que incumplió un acuerdo adoptado por el grupo parlamentario antes de la elección de la mesa directiva del Senado.
Esa práctica abrió una discusión sobre el cumplimiento del reglamento parlamentario y las eventuales consecuencias disciplinarias. La finalidad del voto secreto en la elección parlamentaria es de carácter reservado y busca garantizar que cada legislador pueda decidir sin presiones externas ni consecuencias posteriores derivadas de su elección.
El reglamento interno del Congreso obliga a mantener en reserva el voto para elegir las mesas directivas y quienes incumplan esa disposición deben ser sancionados. Además, el congresista no tiene mandato imperativo alguno, lo que significa que actúan con libertad total, no representan solo a su partido político y nadie puede obligarlos a votar de una forma específica. Esta regla está escrita en el artículo 92 de la Constitución Política del Perú, para proteger la labor de los legisladores.
Asimismo, la legislación indica que no se puede suspender derechos un congresista por votos u opiniones.
Por otro lado, en la elección de la mesa directiva de la Cámara de Diputados la coalición izquierdista ganó ampliamente a la derecha. Pero, fue elegido presidente el general (EP) en situación de retiro Óscar Reto Otero, de la bancada del Buen Gobierno.
Aquí se refleja la mano de Jorge Nieto, excandidato de ese grupo político, que sin tener mayor representación parlamentaria (siete senadores y 18 diputados), ha despojado a Juntos por el Perú el control de toda la oposición y ha condicionado la participación de su grupo político a tener presencia en cargos claves en las mesas directivas.
La elección de Reto Otero, no significa que sea una oposición radical o obstruccionista a la gestión de Keiko Fujimori. Como él mismo dijo que buscará consensos y será un ente fiscalizador.
Para ratificar su filiación patriótica el nuevo presidente de la Cámara de Diputados, durante la ceremonia de juramentación les hizo cantar el Himno Nacional a todos los diputados.