El sueño del candidato que disputará en 24 días la presidencia de Perú con Keiko Fujimori es convertir a Perú en la Cuba del siglo XXI. Así se desprende de su plan de gobierno.
Cuando Roberto Sánchez sostiene que lo más importa es el desarrollo humano, antes que el crecimiento económico, la premisa, en sí, es válida, porque el fin trascendente del ser humano, no es el dinero. Lo grave es minimizar la importancia del dinero, como instrumento valioso para el desarrollo humano.
Fidel Casto demostró al mundo, desde el amanecer del 1 de enero de 1959, que Cuba o cualquier otro país sólo puede dejar de tener pobres si todos trabajan con honestidad, apoyados con tecnologías, insumos y herramientas productivas, que sólo se adquieren con capital. Las ideologías no compran semillas de calidad ni tractores o pesticidas. Y el trabajo en libertad alimenta la productividad, la producción y el bienestar social.
Aclarando dudas, recuerden la suerte corrida por las CAPS durante la revolución socialista de Velasco Alvarado. En 1967 la CAP Casa Grande fue la exportadora de azúcar número uno en el mundo. A los 7 años de haberla expropiado y entregado al millar de sus trabajadores, dejó de exportar azúcar y ya había perdido 2 veces el íntegro de su patrimonio.
Cuando Fidel Castro inició su dictadura, en 1959, el salario de un obrero cubano equivalía a 70 dólares. Y un obrero peruano percibía el equivalente a 6 dólares si vivía en Lima o Arequipa y 4, en áreas rurales. En 1980, cuando la Unión Soviética protegía a la isla, el obrero recibía el equivalente a 23 dólares. En Perú, un obrero ganaba el equivalente a 19 dólares.
Hoy el obrero cubano gana el equivalente a 5 dólares americanos y el peruano, el equivalente a 330 dólares. Pero estos hechos no son gratuitos. En 1959, Cuba era el principal exportador de azúcar en el mundo. Vendía 7 millones de toneladas, hoy sólo produce 150 mil toneladas. Mientras que en 1958 las exportaciones cubanas doblaban a las de Chile, hoy representan un décimo.
Lo más grave, sin embargo, está en la actitud del pueblo. Ha perdido la esperanza de luchar por su destino, después de 67 años de vivir un sistema de represión ideológica, económica, cultural y social. Por ello, el 78 % de las tierras agrícolas las ha invadido el marabú, una planta espinosa que sólo se erradica con maquinaria pesada.
El candidato Sánchez anuncia una constitución que permita la expropiación de las minas y de los demás generadores de riqueza. Y el copamiento político del BCR para disponer a su antojo los 100 mil millones de dólares que se tiene en reservas internacionales. Petro Perú es el ejemplo actual de cómo manejan los comunistas las empresas del estado.