El 28 de julio, durante la sesión solemne del Congreso, el país observó una radiografía de lo que nos espera en los siguientes 5 años. Los diputados del partido comunista Juntos por el Perú abandonaron el hemiciclo al anunciarse el discurso de la presidente Fujimori.
Según el diputado Ernesto Zunini de JP, “fue en rechazo a la continuidad del modelo político y en memoria de las víctimas originadas por el derrocamiento del presidente Castillo”, y porque demandan un gobierno afín al cubano. En 1959, cuando Fidel Castro arrebató el gobierno de la isla para imponer el comunismo, encarcelando a los opositores y confiscando los bienes de producción, los obreros cubanos ganaban el tercer salario más elevado del continente. Hoy, apenas obtienen 60 dólares mensuales, pero lo más dramático está sucedieron en las últimas semanas, cuando el presidente cubano, derrotado por el hambre generalizado del pueblo, ofreció libertad para el cultivo de los campos y la creación de empresas privadas. Pero los almanaques le van susurrando que esos propósitos son inviables porque los campos estaban empantanados al haberse abandonado durante décadas, el pueblo ya perdió la memoria de cómo cultivar la tierra y tampoco hay semillas, herramientas, maquinarias agrícolas ni capital de trabajo. Y lo más importante: el espíritu emprendedor esta desvanecido en 67 años de comunismo.
Cuando nuestros disputados comunistas no aceptan ni escuchar el primer discurso de la presidente demuestran la intolerancia de sus filosofías de vida y su comportamiento expresa lo que quieren: un Perú a imagen y semejanza de Cuba o Venezuela.
Y cuando hablan de la solidaridad con los muertos generados durante las protestas por el encarcelamiento de Castillo, no dicen que las 49 personas fallecidas eran activistas de las protestas violentas que generaron el fallecimiento de 15 pacientes a los que impidieron llegar a los hospitales porque se apoderaron de las carreteras. O del policía José Soncco, a quien quemaron vivo dentro de un patrullero.
En breve el ejecutivo solicitará al Congreso un pedido de facultades para enfrentar la criminalidad y el fenómeno del niño. Nos preguntamos si el 60 % de diputados opositores apoyará las facultades anunciadas o priorizará sus intereses político - partidarios.
En los 5 años de gobierno castillista se asesinaron a 11 mil ciudadanos, el 65 % de ellos en Lima, Callao, La Libertad y Madre de Dios. Y el 61 % de las obras previstas en la década pasada para paliar las consecuencias del fenómeno del niño no se hicieron por negligencia, incapacidad y manejos turbios de los gobernantes de turno.
Meditemos y evaluemos si es cierto que el Perú, aún es una promesa. Una promesa gigante como Grau y Olaya, venerable como Fray Martín y abundante como nuestras riquezas naturales, pero sólo una promesa, porque los políticos son ejemplo de desvalores.