En anteriores elecciones, el tema central de conversación, siempre ha sido la política. Ahora no es así. Mientras sigamos dormidos, sin averiguar lo suficiente de los candidatos; ellos nos adelantan, porque tienen apuro, buscan lo inmediato, tienen sed insaciable de poder. Las redes sociales, están saturadas por los contenidos que difunden los políticos; se han convertido en vías de información y desinformación.
Hoy, los políticos, utilizan la IA, para copiar y pegar sus propuestas; ya no pregonan sus principios ideológicos y doctrinarios; todos se dan volantines en el mismo lodo, porque participan de una redondilla camaleónica - el aceite se mezcla con el agua, los políticos de derecha y los de izquierda - desaprobados por la ciudadanía- son socios y/ o cómplices - ansían compartir el poder a cualquier costo, sobre todo los que aspiran al Senado - cualquiera sea el presidente elegido, la cámara alta, manipulará al Ejecutivo.
Ha disminuido el interés de poner en agenda cotidiana, el futuro del Perú. Hemos dejado de expresar libremente lo que pensamos. Hoy, la población peruana, está en peligro de autodestruirse por el desconocimiento que arrastra en materia política; los candidatos de partidos conocidos que aparecen en las encuestas, en primeras ubicaciones, aunque con porcentajes bajísimos, obstruyen, adrede, la predisposición que tiene la población de conocer la historia política del Perú de los últimos 35 años, para votar por el cambio.
Los senadores elegidos, ejercerán un super poder y, si elegimos a los mismos, no hay marcha atrás, seremos responsables por enésima vez del debilitamiento de la democracia; lamentaciones ulteriores no funcionan. Ni siquiera ponemos atención a los lemas que difunden los candidatos , por ejemplo: “primero los pobres”. El antiguo refrán reza: al pobre no le regales un pescado, le servirá para un día, enséñale a pescar y le servirá para siempre; esos candidatos deben empezar por privilegiar la educación antes que la caridad; también anuncian el fortalecimiento del asistencialismo y se aprovechan de fe de los creyentes para llevar agua a sus molinos.
Nombran a Dios pero, en la práctica, son ateos o fariseos del siglo XXI. Dicen: ”vuelve el orden” ¿significará acaso que volverán a conformar grupos paramilitares? ¿por qué no explican cómo van combatir la inseguridad ciudadana, la criminalidad, la pobreza y la corrupción ?. La ciudadanía requiere un cambio, para construir humanidad. Hay que derrotar el miedo. El Perú demanda, por ejemplo, la solución urgente de la problemática de salud; además, necesita vivir con libertad, pero también, con justicia. Los políticos actuales, han ampliado la brecha de desigualdad; por ello es imprescindible tomar posición firme, en las ánforas, el 12 de abril, para destruir el continuismo.