Los contendientes del debate presidencial, realizado el 31 de mayo de 2026, con miras a la segunda elección del 7 de junio de 2026, entre Keiko Fujimori (derecha neoliberal) y Roberto Sánchez (izquierda estatista), ninguno mostró calidades de Estadista, pues, no evidenciaron sabiduría, experiencia y visión a largo plazo para dirigir los asuntos públicos del país.
Al gran líder político inglés Winston Churchill, otrora primer ministro del Reino Unido, se le atribuye la frase: “un político piensa en las próximas elecciones, un estadista en la próxima generación”; los protagonistas de la segunda vuelta electoral, se lanzaron puyas y ofrecieron lo que no está en sus planes de gobierno para captar votos, no para sumar conciencias.
No hablaron del Perú laborioso que no se rinde; no se inspiraron en los miles de creadores de la sabrosa gastronomía, reflejada en Mixtura, tampoco, en la energía de la inmensa hinchada campeona del mundial del fútbol de Rusia 2018; ni en la bondad del papa León XIV, nuestro compatriota por nacionalización. Hubo exceso de generalidades (Sánchez), y exceso de pragmatismo (Fujimori).
Ambos dicen haber recorrido el país, sí, en busca de votos, no en estudio de su realidad, problemática y potencialidad; han hecho mención de la democracia, sin embargo, en sus organizaciones políticas no la practican, desconocemos la realización de congresos nacionales, convenciones regionales y de eventos permanentes de consultas con sus bases y diálogos con la ciudadanía.
Se jactan de contar con buenos técnicos, recién los presentaron en el debate técnico, los mismos, la mayoría, no son afiliados, los han invitado, o contratado para el encuentro deslucido del 18 de mayo, tampoco han sido parte en la elaboración, ni siquiera revisión de los planes de gobierno presentados ante el JNE.
Ciudadanos “ilustrados”, por redes, invocan votar por A o por B, en base al miedo y “mal menor”; noto, en el pueblo de múltiples actividades, de quien Haya de la Torre, dijo: “no tiene ciencia, pero tiene intuición”, simplificar los motivos para votar: o más inversión privada o más Estado, se inclina por el voto funcional, votar por quien puede ser más útil a sus aspiraciones. Ya lo veremos.