Opinión

Casarse no es simplemente decir sí

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DIARIO VIRAL

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El 10 de octubre, Arequipa será nuevamente el lugar de un matrimonio comunitario organizado por la Municipalidad Provincial de Arequipa y el Arzobispado. La ceremonia religiosa se realizará en la Catedral y la civil en el Palacio Metropolitano de Bellas Artes.

Esta noticia va más allá de informar fechas, horarios y que la ceremonia es gratuita. Nos invita a pensar en lo que realmente significa decir «sí» cuando dos personas deciden compartir su vida.

La unión de una pareja debe ser libre y consciente. Debe nacer del amor, entendido no como atracción, simpatía o interés, sino como voluntad de querer querer.

Esa expresión puede parecer extraña, pero encierra una verdad sencilla. Hay momentos en que el entusiasmo disminuye y surgen diferencias, cansancio, dificultades o preocupaciones. Entonces comienza el verdadero ejercicio del amor.

Querer querer significa decidir, aun cuando el sentimiento no acompañe, que vale la pena cuidar al otro. Es transformar la voluntad en una forma cotidiana de fidelidad y no esperar que cada día llegue acompañado de emociones extraordinarias.

Lo digo también desde una experiencia personal. Con Lourdes Mariel, mi esposa, he cumplido cincuenta años de matrimonio religioso. La vida conyugal me ha enseñado que unir dos personas significa compatibilizar diariamente dos historias para caminar hacia un objetivo común.

Por eso la promesa matrimonial adquiere su verdadera dimensión cuando habla de prosperidad y adversidad, salud y enfermedad. No promete una existencia sin problemas.

Promete presencia, fidelidad, respeto y disposición para permanecer.

San Pablo lo expresó con una claridad que no necesita adornos: el amor es paciente y benigno. No busca lo suyo, no guarda rencor, se alegra con la verdad y todo lo espera. La Iglesia recuerda que el matrimonio cristiano no puede reducirse a una simple ceremonia. Benedicto XVI señaló que el derecho a casarse requiere celebrar verdaderamente el matrimonio, con sus compromisos esenciales. La preparación y el discernimiento, por tanto, no son trámites accesorios.

Los matrimonios comunitarios tienen una finalidad social valiosa porque facilitan la formalización de parejas que desean asumir públicamente su vínculo. Pero la gratuidad de una ceremonia nunca puede significar gratuidad del compromiso.

Los datos sobre matrimonios, convivencias y divorcios pueden advertirnos sobre la realidad social. No explican, sin embargo, la historia íntima de cada pareja. Cada matrimonio tiene detrás dos vidas, dos familias, dos caracteres y una decisión.

El 10 de octubre habrá fotografías, flores, ceremonias y firmas. Ojalá, sobre todo, haya conciencia de que después de la fiesta comienza lo esencial.

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Periodista en Diario Viral. Comprometidos con la verdad y la información de Arequipa.

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