El presidente de Rusia, Vladimir Putin, visitó este jueves 13 de agosto por primera vez las islas Kuriles, en concreto Iturup, Etorofu para Japóp, territorio administrado por Moscú pero reclamado históricamente por Tokio.
El desplazamiento provocó una inmediata protesta diplomática japonesa y volvió a colocar en primer plano una disputa territorial que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, impide que ambos países firmen un tratado de paz definitivo.
Putin llegó a Iturup después de supervisar ejercicios de la Flota rusa del Pacífico en el Lejano Oriente. Durante su recorrido visitó el complejo procesador de pescado Yasny, un hospital y una escuela, además de reunirse con autoridades y habitantes de la isla, según informó el Kremlin.
“Qué clima tan maravilloso tienen aquí, parece un balneario”, comentó el mandatario durante su encuentro con residentes, en una visita que Moscú presentó como parte de su agenda interna en la región de Sajalín.
REACCIÓN. El Gobierno de Japón reaccionó con una enérgica protesta y convocó al embajador ruso Nikolai Nozdrev.
La primera ministra Sanae Takaichi calificó el viaje como “absolutamente inaceptable” y sostuvo que “hiere los sentimientos del pueblo japonés”.
Por su parte, el Ministerio de Exteriores reafirmó que Etorofu y las demás islas conocidas por Tokio como Territorios del Norte constituyen “una parte inherente del territorio japonés” sobre la base de hechos históricos y del derecho internacional.
La disputa comprende Iturup, Kunashir, Shikotan y el grupo Habomai, territorios que quedaron bajo control soviético al término de la Segunda Guerra Mundial.
Japón sostiene que esas cuatro islas no forman parte de las Kuriles a las que renunció en el Tratado de San Francisco de 1951, mientras Rusia considera que su soberanía quedó establecida por el resultado de la guerra.
En 1956, Japón y la Unión Soviética restablecieron relaciones diplomáticas y acordaron continuar negociaciones para un tratado de paz; Moscú aceptó entonces entregar Shikotan y Habomai después de la firma de ese eventual acuerdo, algo que nunca llegó a concretarse.
La visita de Putin a las islas Kuriles se produce además en uno de los momentos más tensos de las relaciones entre Moscú y Tokio.
Japón impuso sanciones contra Rusia tras la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, mientras Moscú endureció su postura sobre el archipiélago y reforzó su presencia militar en el Pacífico.
El viaje del mandatario ruso, a solo dos días del 81 aniversario de la rendición japonesa en la Segunda Guerra Mundial, profundiza así una disputa territorial de más de ocho décadas y reduce todavía más las perspectivas de retomar las negociaciones de paz.