El papa celebró este martes 9 de junio frente a 40 000 feligreses una vigilia de oración en el estado Olímpico Lluís Companys de Barcelona en la que, a través de los testimonios de tres jóvenes, abordó temas de la sociedad actual como la violencia de género o la salud mental. Su mensaje fue intercalado en castellano y catalán.
Uno de los testimonios, Desirée, una joven de 20 años que estudia derecho, explicó sobre el escenario su caso, el de una niña de Barcelona cuyo padre intentó matar a su madre, que salió con vida porque un varón se interpuso perdiendo la vida.
El padre fue a prisión y la madre “refugiada en las drogas”. Ella fue acogida por los servicios sociales. Como respuesta, el papa hizo referencia a las crónicas policiales que reflejan “un clima envenenado en las relaciones familiares de abusos y opresiones, y en particular de violencia contra las mujeres, que a menudo desembocan lamentablemente en feminicidios.”
“Esta realidad dramática estamos llamados a abordarla todos, sea personalmente, como sociedad, porque a nosotros nos corresponde afrontarla en todas sus dimensiones”, clamó León XIV, y argumentó que no se puede atribuir a Dios lo que es confiado a la responsabilidad de personas. “No podemos imaginar que Dios desde lo alto responda a nuestras necesidades de modo automático o impida que el mal suceda”, ha dicho, a la vez que defiende que “Dios dotó al hombre de inteligencia y voluntad”, les dio una “conciencia, revestido de dignidad y de libertad”.