El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, elevó el martes 19 de mayo a más de 500 los casos sospechosos de ébola y a 130 las muertes sospechosas a causa del brote decretado la semana pasada en el noreste de República Democrática del Congo (RDC), con al menos un fallecido en Uganda, lo que llevó a la organización a declarar el domingo la emergencia a nivel internacional.
Se trata de una decisión sin precedentes, como ha explicado el propio Tedros en la 79.ª Asamblea Mundial de la Salud, pues nunca se había ejecutado sin una reunión previa del comité de emergencia.
“No es algo que hiciera a la ligera”, ha defendido, al tiempo que ha insistido en que está “profundamente preocupado por la magnitud y la velocidad de la epidemia”, detrás de la cual se encuentra una variante poco común, la de Bundibugyo, causante de este brote y para la que a día de hoy no hay vacuna ni tratamiento.
En este sentido, la OMS anunció que espera que en dos meses pueda desarrollarse una vacuna para esa variante específica.
“Esta tarde habrá una reunión con expertos internacionales para analizarlo, trabajamos con instituciones como la Universidad de Oxford y se habla de unos dos meses, pero ojalá podamos acelerar el proceso”, indicó en otra rueda de prensa Anne Ancia, representante de la OMS en la RDC.