Una especie que pasó inadvertida durante más de un siglo en museos y zoológicos finalmente fue identificada por científicos del Smithsonian. El olinguito (Bassaricyon neblina) se convirtió en el primer nuevo carnívoro descubierto en América en 35 años y en una de las especies más sorprendentes descritas en el siglo XXI.
El hallazgo comenzó con una investigación sobre los olingos, pero el análisis de más del 95 % de los ejemplares disponibles en museos reveló diferencias en el cráneo, los dientes, el tamaño y el pelaje. Las pruebas de ADN confirmaron que se trataba de una especie distinta.
El olinguito pesa alrededor de dos libras, tiene grandes ojos, pelaje marrón rojizo y pertenece a la familia de los mapaches, coatíes y kinkajúes. Vive en los bosques de neblina de los Andes de Colombia y Ecuador, entre los 5000 y 9000 pies de altitud.
Para confirmar que aún existía en estado silvestre, los investigadores realizaron una expedición de tres semanas. Allí comprobaron que el animal es principalmente nocturno, vive en los árboles, se alimenta sobre todo de frutos y suele tener una sola cría.
El descubrimiento también encendió una alerta ambiental. Los científicos estimaron que el 42 % del hábitat histórico del olinguito ya fue transformado por áreas urbanas y agrícolas.
Su identificación no cerró la investigación, sino que abrió una nueva pregunta: ¿cuántas especies permanecen todavía ocultas en los bosques de neblina andinos?