Escribe: Agencia 20 Minutos.
Nueva jornada de protestas en Francia. Más de 400 000 personas han vuelto este sábado a salir a las calles en el país galo (410 000 según el Gobierno y el doble según los convocantes) en el marco de las protestas sociales por el alto coste de vida y contra el Gobierno de Emmanuel Macron que llevan azotando el país desde hace semanas y especialmente el pasado sábado, jornada en la que se produjo, entre otras acciones, el incendio del ayuntamiento de la ciudad de Limoges.
Este fin de semana se ha tratado, así, del segundo consecutivo de movilizaciones multitudinarias y de nuevo ha habido disturbios en numerosas ciudades que se han saldado con al menos 1000 detenidos.
El Ministerio del Interior ha especificado la cifra total de manifestantes en Francia, de los cuales 110 000 corresponderían a París, mientras que el principal sindicato francés, la Confederación General del Trabajo (CGT) estima en "casi 800.000" el número de personas que han secundado las convocatorias, incluidas 250 000 en París.
La mayoría de los participantes en París han sido, de hecho, estudiantes de secundaria y universitarios que han vestido chalecos amarillos, así como miembros de sindicatos.
"Ahora es el turno de la huelga. No dejemos a los empresarios tranquilos. Son los responsables del alto coste de la vida y de la austeridad", ha explicado la CGT en un comunicado tras la manifestación reiterando así su llamamiento a una huelga general en Francia el próximo día 5 de noviembre.
Para llevar a cabo la protesta, las autoridades, tras lo ocurrido hace tan solo siete días, habían ordenado un cambio de recorrido para sacar la protesta del centro de París y llevar la manifestación a las afueras de la capital, una medida que ha recibido multitud de críticas. Por ello, la marcha ha partido esta vez de la Puerta de Italia y ha terminado en la Puerta de Vincennes.
Con todo, eso no ha evitado que se volvieran a producir disturbios e incidentes tras la manifestación, siendo la Puerta de Vincennes el lugar donde han ocurrido un gran número de altercados con las autoridades policiales.
De hecho, los efectivos y cuerpos de seguridad han tenido que emplear cañones de agua y gases lacrimógenos para disuadir a las multitudes, que lo han hecho pasadas unas horas. Pese a ello, el número de detenciones ha sido de al menos 105 y 60 de ellas han sido menores de edad.
Esta vez, eso sí, no se han producido saqueos ni altercados contra establecimientos, aunque las autoridades han asegurado que se ha atacado un concesionario de coches, aunque los asaltantes no han logrado entrar en la tienda finalmente.