El Gobierno de Israel afirmó haber eliminado a Ali Larijani, jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, durante una ofensiva aérea contra infraestructuras estratégicas en Teherán. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa, Israel Katz, quien aseguró que también murió Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia Basij, en una operación que apunta a debilitar el núcleo del poder iraní.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, defendió la ofensiva y aseguró que estos ataques buscan generar un quiebre interno en Irán. “Estamos debilitando a este régimen con la esperanza de darle al pueblo iraní la oportunidad de derrocarlo”, declaró en un mensaje difundido por su oficina. Además, confirmó coordinación con Estados Unidos y advirtió que continuarán las acciones “directas e indirectas” en la región.
La escalada también se refleja en el Golfo de Omán, donde un buque cisterna sufrió daños leves tras ser alcanzado por restos de misiles interceptores cerca de Emiratos Árabes Unidos. A la par, Qatar informó la intercepción de nuevas oleadas de proyectiles, mientras Emiratos aseguró haber derribado decenas de misiles y drones desde el inicio del conflicto, evidenciando el alto nivel de confrontación en Medio Oriente.
Desde Irán, las autoridades han endurecido su discurso y advirtieron que la navegación en el Estrecho de Ormuz “no volverá a ser como antes”, dejando abierta la posibilidad de restricciones en esta ruta clave para el comercio global. En paralelo, el conflicto sigue ampliando su impacto geopolítico, con ataques a instalaciones, tensiones diplomáticas y un creciente riesgo de desestabilización regional.