La tensión en Medio Oriente volvió a intensificarse este sábado luego de que el mando militar de Irán emitiera un comunicado que contradice públicamente al presidente Masoud Pezeshkian, quien horas antes había asegurado que su país no atacaría a naciones vecinas.
El cuartel general que coordina al ejército regular y a la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que, “como continuación de las acciones ofensivas anteriores”, las bases militares de Estados Unidos serán el “objetivo principal” de futuras operaciones, una declaración que eleva el riesgo de un conflicto regional de mayor escala.
Desde Washington, el presidente Donald Trump reaccionó con dureza a las declaraciones procedentes de Teherán. El mandatario calificó la supuesta promesa iraní de detener los ataques como una señal de debilidad y advirtió que su país podría ampliar las acciones militares.
“¡Hoy Irán recibirá un duro golpe!”, afirmó Trump en un mensaje público, agregando que “se está considerando seriamente la destrucción total y la muerte en zonas y grupos de personas que hasta ahora no se habían considerado como objetivo”.
Mientras crece la tensión diplomática y militar, Israel intensificó sus operaciones y lanzó nuevos bombardeos en Teherán, impactando el Aeropuerto Internacional Mehrabad, donde se reportó un incendio de gran magnitud.
Este ataque se produce en un contexto de escalada regional que, en los últimos meses, ha involucrado ataques cruzados, amenazas y movimientos militares que preocupan a la comunidad internacional.
La violencia también se extendió a Líbano, donde al menos 41 personas murieron tras un bombardeo israelí cerca de Nabi Chit, según reportes preliminares. Analistas señalan que estos episodios reflejan el deterioro de la seguridad regional y el aumento del riesgo de una confrontación más amplia en Medio Oriente, un escenario que mantiene en alerta a gobiernos y organismos internacionales ante las posibles consecuencias humanitarias y geopolíticas.