EE.UU. e Israel han asestado este fin de semana un duro golpe a la cúpula de gobierno de Irán en una serie de ataques masivos por todo el territorio que han acabado con la vida del ayatolá Alí Jamenei, quien ostentaba el cargo de líder supremo desde 1989.
Esta operación militar ha obligado al régimen de Teherán a abrir un escenario de transición en el que ha nombrado un consejo interino para liderar el país, formado por el ayatolá Alireza Arafi —que pasa a ser el líder supremo de forma provisional—, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, y el jefe del Poder Judicial iraní, Golamhosein Mohseni Eyei.
Sobre ellos se ha referido este domingo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: “Quieren hablar y he accedido a hablar. Tendrían que haberlo hecho antes. Han esperado demasiado”, ha afirmado en una entrevista telefónica con la revista The Atlantic.
Según ha revelado Trump en otra conversación con Fox News, la ofensiva estadounidense e israelí —bautizada por Washington con el nombre de ‘Furia épica’— va “muy adelantada”, más rápida de lo previsto. Además, ha presumido del daño que su país ha infligido a Teherán tras haber matado a 48 dirigentes iraníes y destruido nueve buques de guerra.
La República Islámica prometió venganza tras la muerte de Jamenei, unas amenazas sobre las que Trump ya ha advertido que si las cumplen, “los golpearemos con una fuerza nunca antes vista”, proclamó en su red Truth Social. Este domingo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha avisado en un vídeo grabado que la ofensiva israelí en Irán aumentará de forma significativa “durante los próximos días”. Respecto a cuándo terminará, Trump calcula que “durará más o menos cuatro semanas. Es un país grande y, por intensa que sea la operación, durará alrededor de cuatro semanas... o incluso menos”, ha dicho en declaraciones al Daily Mail.