La crisis entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse este miércoles 8, luego que el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ejecutara una nueva ofensiva militar contra objetivos ubicados en la costa sur iraní y la isla de Jarg. Washington afirmó que los bombardeos responden a los recientes ataques atribuidos a Teherán contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial, y señaló que la operación busca reducir la capacidad iraní para amenazar la navegación internacional.
Según el CENTCOM, la acción militar se produjo un día después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, declarara terminada la tregua con Irán y endureciera su postura frente al régimen iraní. Durante una intervención en la OTAN, el mandatario descartó cualquier posibilidad de negociación y lanzó duras críticas contra las autoridades de Teherán, asegurando que representan un riesgo para la seguridad internacional.
Las autoridades iraníes rechazaron los bombardeos y denunciaron que constituyen una violación del acuerdo de alto el fuego permanente alcanzado entre ambos países el pasado 17 de junio. De acuerdo con los primeros reportes, la ofensiva estadounidense dejó al menos ocho militares iraníes y un integrante de la Guardia Revolucionaria fallecidos, aunque las autoridades continúan evaluando el alcance total de los daños.
Horas después de los ataques, la Guardia Revolucionaria de Irán anunció una ofensiva de represalia con 85 ataques dirigidos contra bases militares estadounidenses ubicadas en países del Golfo Pérsico. La operación, ejecutada con misiles y drones según la agencia estatal IRNA, elevó aún más la tensión en la región y reavivó el temor de una escalada militar con posibles repercusiones para la seguridad internacional y el comercio marítimo mundial.