Las relaciones entre Brasil y Estados Unidos atraviesan una nueva etapa de tensión luego de que la administración del presidente Donald Trump revocara la visa de la embajadora brasileña en Washington, Maria Luiza Ribeiro Viotti, decisión que el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva calificó como una represalia política.
La medida se produjo después de que Brasil rechazara el beneplácito para el diplomático Daniel Pérez, propuesto por Trump como embajador en Brasilia, y negara además el ingreso de dos funcionarios estadounidenses al país.
Frente al incremento de la disputa diplomática, Lula aseguró que Brasil defenderá la soberanía de sus instituciones de cara a las elecciones generales del 4 de octubre, en las que buscará la reelección. El mandatario afirmó que su gobierno no permitirá presiones externas sobre el proceso democrático. “Brasil no solo está preparado, sino que va a enfrentar a cualquier persona de fuera que quiera interferir en nuestro proceso electoral”, declaró durante una entrevista concedida al portal Meteoro Brasil.
El jefe de Estado también explicó que la decisión de impedir el ingreso de dos ciudadanos estadounidenses respondió a que, según el Ejecutivo, pretendían supervisar e investigar el funcionamiento de las urnas electrónicas brasileñas, una labor que consideró improcedente. “No es correcto y no es posible. Nosotros queremos ser tratados con respeto”, enfatizó Lula, quien insistió en que cualquier diferencia entre ambos países debe resolverse mediante el diálogo diplomático.