Ocho niños vinculados a la Asociación Valientes Leoncitos del Sur fallecieron durante 2026 mientras recibían atención oncológica en el Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas del Sur (IREN Sur). Detrás de estas muertes hay familias que enfrentan diagnósticos tardíos, dificultades para acceder a tratamientos y limitaciones económicas para permanecer cerca de sus hijos.
La presidenta de la asociación, Luz Arizaca Roque, informó que los dos últimos fallecimientos ocurrieron con una semana de diferencia. Las víctimas fueron dos menores de 7 y 9 años, procedentes de Puno. Uno de ellos, Josué, murió en el IREN Sur; mientras que Liam, de 9 años, diagnosticado con un tumor óseo agresivo, falleció en Juliaca, adonde había regresado con su madre.
Cada pérdida también golpea a los padres que continúan acompañando a sus hijos durante el tratamiento. La asociación expresó ese temor en un mensaje: “Lloramos por él, por sus padres y por ese abrazo que quedará pendiente. Y también sentimos miedo. Quienes tenemos a nuestros niños en tratamiento sabemos cómo duele cada partida: nos sacude, nos quita la calma y hace aparecer esa pregunta que apenas nos atrevemos a pronunciar: ‘¿Quién sigue?’”.
CIFRAS. La situación también se refleja en las cifras de la Gerencia Regional de Salud (Geresa). Según su boletín epidemiológico, hasta la semana 42, del 12 al 18 de octubre de 2026, se contabilizaron 41 registros hospitalarios de cáncer en menores de edad. El 68,3 % correspondió al IREN Sur y el 31,7 % al hospital regional Honorio Delgado Espinoza.
Estos registros no equivalen necesariamente a nuevos diagnósticos durante 2026. Entre las localizaciones más frecuentes identificadas en menores figuran la médula ósea y los ganglios linfáticos.
Segun el jefe de campaña de la Liga Contra el Cáncer en Arequipa, Luz Arizaca Roque, señaló que durante 2025 se registraron alrededor de 2100 casos de cáncer en niños y adolescentes, según reportes del Ministerio de Salud.
“Entre las enfermedades más frecuentes está la leucemia linfoblástica aguda, un tipo de cáncer que afecta la médula ósea y altera la producción normal de células sanguíneas” señaló.
Gamarra indicó que los menores de entre 2 y 5 años se encuentran entre los grupos más afectados y que los registros muestran una mayor presencia de casos en niños.
SIGNOS DE ALERTA. La detección de señales de alerta puede contribuir a que los menores reciban una evaluación médica oportuna. Entre los síntomas mencionados por Gamarra figuran la palidez progresiva, el cansancio, la fiebre persistente, los sangrados, los moretones sin causa aparente, el sangrado de encías, el dolor de huesos y el aumento de tamaño de los ganglios.
El representante de la Liga Contra el Cáncer también manifestó su preocupación por los menores procedentes de zonas altoandinas, debido a su posible exposición a factores ambientales, entre ellos los metales pesados relacionados con actividades mineras ilegales. No obstante, esta exposición no demuestra por sí sola una relación causal con el desarrollo de cáncer infantil.
Frente a este escenario, Gamarra planteó: “Se deben fortalecer los establecimientos de salud del primer nivel, incrementar el personal y mejorar la disponibilidad de especialistas. También recomendó que los padres cumplan con los controles de crecimiento y desarrollo (CRED), pues permiten vigilar la salud de los niños e identificar posibles anomalías”. indicó.
FAMILIAS QUE DEJAN SU HOGAR. Para las familias, el diagnóstico es apenas el inicio de otro problema: cómo sostener económicamente el tratamiento. Arizaca explicó “Varios padres procedentes de Puno, Cusco y Tacna deben cubrir alimentación, alojamiento y transporte mientras sus hijos permanecen hospitalizados en Arequipa”.
En algunos casos, las madres dejan a sus otros hijos al cuidado de familiares para acompañar al menor enfermo. La situación se vuelve más difícil cuando los pacientes necesitan ser derivados al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN), en Lima, debido a que no todas las familias pueden costear los pasajes y la estadía.
Otro problema es la disponibilidad de especialistas. Arizaca señaló que el IREN Sur cuenta con un solo oncólogo pediatra para atender a menores de distintas regiones del sur del país. También advirtió que se necesita personal especializado en tumores óseos y audiología infantil.
Las ocho muertes registradas durante 2026 ponen en evidencia las dificultades que enfrentan los niños con cáncer y sus familias para acceder a una atención oportuna y especializada. La falta de personal médico, los costos de los traslados y las limitaciones económicas siguen condicionando la continuidad de los tratamientos, mientras los menores necesitan mayores oportunidades para enfrentar la enfermedad.