La 1:01 de la madrugada del sábado 3 de enero de 2026 quedó registrada como un hecho histórico para los venezolanos dentro y fuera del país. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue detenido en territorio venezolano por fuerzas especiales de Estados Unidos y trasladado fuera del país.
Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron embarcados rumbo a Estados Unidos a bordo del buque de asalto anfibio USS Iwo Jima, según confirmaron fuentes oficiales, en una operación que alteró de forma inmediata el escenario político nacional e internacional. A las 17:23 del 3 de enero, Maduro llegó a Nueva York.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió una imagen del dictador tras su captura. En la fotografía se le observa con gafas que le impedían ver, vestimenta deportiva, zapatillas y una botella de agua en la mano.
La jornada del 3 de enero continuó con anuncios de alto impacto. Trump declaró que asumirá el control del país caribeño, mientras que, en Caracas, la vicepresidenta Delcy Rodríguez juró como presidenta. La cúpula del chavismo y del madurismo emitió comunicados en los que denunció una “soberanía atacada”.
En declaraciones a la prensa, Trump justificó la intervención señalando el narcotráfico. “Hemos acabado con el 97 % de las drogas que llegan por mar, y esas drogas venían de un lugar llamado Venezuela”, afirmó al explicar la operación.
RECHAZA A MACHADO. Mientras la opositora María Corina Machado pidió que Edmundo González asuma la presidencia de Venezuela, el mandatario estadounidense cuestionó públicamente su liderazgo político.
“María Corina Machado no tiene ni el apoyo ni el respeto de Venezuela”, sostuvo Trump, marcando distancia con los sectores de la oposición.
Por ello, el presidente estadounidense afirmó que su país administrará Venezuela de manera temporal. “Vamos a dirigir Venezuela hasta hacer una transición pacífica”, declaró ante los medios.
Trump también anunció que Estados Unidos retomará el control del petróleo venezolano, al que calificó como “robado”. Afirmó que enviarán empresas para reparar infraestructuras y obtener recursos que, según dijo, beneficiarán a venezolanos y estadounidenses.
Las declaraciones se produjeron en medio de críticas de varios presidentes y gobiernos que denunciaron una violación a las normas internacionales, al considerar que Estados Unidos no respetó la soberanía de Venezuela al intervenir en su territorio.