Miguel Grau Seminario representa uno de los máximos ejemplos de sacrificio, valor y heroísmo para el Perú y el mundo, cualidades que se manifestaron tanto en su célebre faceta militar como en su labor como diputado por Paita, Piura. La célebre apreciación del intelectual Manuel González Prada resalta cómo la figura de Grau trasciende las fronteras y el tiempo, consolidándolo como el “Caballero de los Mares”.
Este año, el 8 de octubre se cumplen 147 años del glorioso Combate Naval de Angamos (ocurrido en 1879) y 205 años de la creación de la Marina de Guerra del Perú (instituida en 1821).
Ambas efemérides se conmemoran en la misma fecha para rendir tributo al sacrificio del Gran Almirante Miguel Grau Seminario y a la tripulación del monitor Huáscar.
Aunque la historia universal lo recuerda principalmente por sus hazañas al mando del monitor Huáscar, su paso por la política peruana demostró una integridad y un civismo ejemplares:
En 1876, Miguel Grau fue elegido diputado por la provincia de Paita, Piura por el Partido Civilista. Durante su gestión en el Congreso de la República, se caracterizó por su honestidad, su búsqueda del desarrollo regional de Piura y su defensa de la institucionalidad.Al estallar la Guerra del Pacífico en 1879, Grau no dudó en solicitar una licencia parlamentaria para reincorporarse al servicio activo en la Marina de Guerra del Perú, anteponiendo la defensa de la patria a la comodidad de su cargo civil.
Durante un breve receso de las acciones navales en agosto de 1879, Grau regresó al Congreso para ocupar su escaño por última vez, dejando en orden sus asuntos legislativos antes de volver al frente, consciente del destino que le esperaba.
Su curul en el Congreso de la República se conserva hasta el día de hoy como un homenaje permanente a su memoria. En las sesiones parlamentarias, su nombre es el primero en ser llamado y el hemiciclo responde al unísono: “¡Presente!”.
Cuando Grau tuvo que incorporarse a la Marina para defender al país en la Guerra del Pacífico en 1879, solicitó la licencia respectiva. Su escaño fue asumido por su diputado suplente, Manuel María Raygada (a menudo escrito Raygada o Reygada), quien se encargó de representar a la provincia norteña mientras el “Caballero de los Mares” comandaba el monitor Huáscar
El heroísmo según González Prada
Manuel González Prada, uno de los pensadores y críticos más severos de la época republicana, dedicó palabras de profundo respeto a Grau. Para González Prada, Grau encarnaba una pureza moral e integridad que contrastaba con la crisis política de su tiempo. Su sacrificio en el Combate de Angamos no fue solo un acto de valor militar, sino una lección de dignidad humana y pundonor universal que sigue inspirando a generaciones dentro y fuera del Perú.
POLÍTICO. En 1876, como joven diputado por la provincia de Paita (Piura), Miguel Grau presentó un proyecto de ley para reducir los sueldos de los congresistas. A pesar de sus propias limitaciones económicas, el héroe nacional impulsó esta medida para promover la austeridad y el servicio a la patria por verdadera vocación.
Su destacada labor parlamentaria en la Cámara de Diputados se centró en la modernización institucional y en la defensa de los intereses nacionales:
Reforma legislativa: Solicitó la reducción de las remuneraciones (entonces llamadas monumentos parlamentarios).
Defensa institucional: Pidió la reorganización del Ministerio de Guerra y Marina, exigiendo que los ascensos se dieran por capacidad y antigüedad.
Advertencia patriótica: Elevó informes sobre el estado deficiente de los buques peruanos, anticipándose a la Guerra del Pacífico.
Su mandato se interrumpió cuando pidió licencia al Congreso para volver al servicio activo y tomar el mando del monitor Huáscar al estallar la guerra. Como símbolo de su legado ético, su escaño se mantiene como Curul vitalicia en el hemiciclo del Palacio
GOLPE. Miguel Grau se opuso firmemente al golpe de Estado de los hermanos Gutiérrez en 1872. Incluso, protegió al presidente electo Manuel Pardo al evacuarlo a bordo del Huáscar.
Tras el rechazo popular, Tomás y Silvestre Gutiérrez fueron linchados y colgados macabramente en las torres de la Catedral de Lima.
En 1872, Manuel Pardo ganó las elecciones y se convirtió en el primer presidente civil del Perú. Temiendo la pérdida de sus privilegios, los hermanos Gutiérrez (Tomás, Silvestre, Marceliano y Marcelino) dieron un golpe de Estado faltando días para el cambio de mando. El 22 de julio de 1872, Silvestre Gutiérrez tomó prisionero al presidente saliente, José Balta. Al mismo tiempo, Tomás Gutiérrez se autoproclamó Jefe Supremo.
La Marina de Guerra del Perú, incluyendo a Miguel Grau, rechazó la sublevación.
Grau y otros marinos suscribieron una proclama en contra de los golpistas y brindaron apoyo marítimo para proteger a Pardo de las fuerzas de los Gutiérrez.
Ante el rechazo general, Tomás Gutiérrez ordenó asesinar al presidente José Balta en prisión.
Esta noticia enardeció a la población de Lima y el Callao. Las turbas persiguieron a los hermanos Gutiérrez. Tomás y Marceliano fueron asesinados en las calles. Silvestre murió previamente tras enfrentamientos en el Callao. Los cadáveres mutilados de Tomás y Silvestre fueron colgados desnudos en las torres de la Catedral de Lima y posteriormente quemados en la Plaza Mayor.
Puedes encontrar más detalles sobre este oscuro pasaje de la república en los artículos sobre la Rebelión de los coroneles Gutiérrez.
ANGAMOS. El 8 de octubre se conmemora el Combate de Angamos, una de las efemérides más importantes de la historia del Perú, en la cual se recuerda el sacrificio y paso a la gloria eterna del Almirante Miguel Grau Seminario en 1879.te comparto los datos clave de este heroico episodio:
El enfrentamiento naval ocurrió en Punta Angamos (en ese entonces territorio boliviano, hoy Chile) durante la Guerra del Pacífico.
El protagonista: Miguel Grau, conocido como “El Caballero de los Mares” por su hidalguía y respeto hacia los enemigos vencidos, comandaba el monitor Huáscar.
El Huáscar se enfrentó en condiciones totalmente desfavorables contra la flota chilena. Una bomba del buque Cochrane impactó en la torre de mando, causando la muerte instantánea de Miguel Grau.
A pesar de la pérdida, la tripulación peruana continuó luchando hasta el último momento. Grau se convirtió en el máximo héroe nacional del Perú, un símbolo imperecedero de valor, dignidad y amor a la patria.
¡Honor y gloria eterna al Almirante Miguel Grau!